LAS CUSTOMIZADAS PUEDEN VENDERSE POR MILES DE EUROS

LAS CUSTOMIZADAS PUEDEN VENDERSE POR MILES DE EUROS

Así es el universo de la muñeca Blythe: sobredosis de belleza en miniatura

Esta mítica muñeca procedente de los setenta generó un revival que ha desembocado en una subcultura propia llena de deleite y creatividad. El fenómeno Blythe es tan concreto como enorme. Hablamos con María Barrero, también conocida como Didi Wilson, sobre qué tiene de especial, cómo es coleccionarla, diseñar su ropa, fotografiarla y formar parte de esta gran comunidad.

El universo Blythe de Didi Wilson
El universo Blythe de Didi Wilson | María Barrero aka Didi Wilson

ELISA VICTORIA | Madrid | Actualizado el 31/07/2018 a las 20:08 horas

María es poseedora de una profunda cultura estética y hace años que aplica sus conocimientos a innovar dentro del precioso mundo en miniatura de Blythe.

María consiguió su primera muñeca Blythe en junio de 2008 tras una búsqueda de meses a través de Ebay, prácticamente el único sitio en el que entonces se podían conseguir desde nuestro país. Tenía varias opciones dentro de su presupuesto y eligió la que más encajaba en la estética que estaba buscando.

“En aquel momento pensaba que iba a ser la única. Tener una Blythe significó poder jugar con una muñeca desde una perspectiva adulta. Se convirtió en un medio a través del que expresarme artísticamente y a la vez explorar y experimentar con otras disciplinas”.

A la vista está que las Blythe son preciosas, que su diseño es muy particular y que sus calidades y posibilidades son excelentes. No cuesta entender un encanto que María explica así: “Creo que ser una muñeca diseñada en los años setenta que ha llegado a nuestros días prácticamente conservando el mismo diseño de la época le otorga un aire melancólico, especial y único. Otro punto fuerte creo que son sus enormes ojos y la posibilidad de cambiarlos de color y de posición con un mecanismo. A mí personalmente también me encantan sus proporciones y su tamaño”.

Uno de los grandes atractivos es la posibilidad de customizar cada modelo al gusto: “No existe un proceso universal, cada artista trabaja de forma diferente, los hay que planean todo, que van creando sobre la marcha y los hay que sólo customizan cuando se sienten plenamente inspirados. Además cada artista trabaja de forma distinta si es una custom que él idea o si es un encargo de otra persona. Pero por poner orden, lo primero podría ser preguntarse qué tipo de muñeca se busca, más real o más fantástica, qué edad, qué estado de ánimo, qué paleta de colores… Y una vez decidido, ¡a tallar plástico!”

Es difícil determinar cuánto cuestan, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos tiempos el mercado se ha llenado de falsificaciones bastante conseguidas cuyo precio oscila entre los treinta y los sesenta euros. “Las originales rondan los 120 o 150 euros, de stock. Y el abanico de las customizadas es muy amplio, desde unos 400 euros hasta los miles de euros”.

A estas alturas la colección de Didi asciende a catorce modelos genuinos. Si contamos las muñecas similares como las Icy Doll, muy parecidas a las Blythe pero con rasgos más asiáticos, hacen un total de veinte. La más preciada de la colección es Melina, que da nombre a su marca como diseñadora de ropa en miniatura, Oh! Melina, seguida muy de cerca por su última adquisición, una Goldie (All Gold in One), llamada Kelly, uno de los modelos más icónicos jamás creados: “Es muy especial para mí porque lleva en mi wishlist prácticamente desde que empecé con el hobbie”.

Todas tienen nombre compuesto, apellido y también cierta personalidad otorgada, costumbre más propia de los primeros años de su afición: “ahora lo encuentro un poco siniestro porque he visto a gente que lo ha llevado a extremos muy locos”.

Hay quien llega muy lejos dotando de personalidad a la muñeca. Didi nos cuenta lo que fue observando a raíz de un juego de intercambios de ropa y accesorios: “Los participantes hacían una especie de ficha indicando algunas características básicas de la muñeca. La gente empezó a añadirle cosas como grupos favoritos, pero al final el humanizarlas tanto creo que a alguna se le fue de las manos, poniendo a la muñeca a hablar con voces y hasta acentos. Sólo eso ya me ponía los pelos de punta, pero lo más extraño fue que en una quedada una chica contó que otra no había sido invitada porque a su muñeca le caía mal”.

Las muñecas y sus accesorios en sí, obviamente, no entrañan más que belleza y encanto. Este encanto por la miniatura fascinó a María desde la niñez: “Desde pequeña tengo esta obsesión, pedía siempre la muñeca que más accesorios traía, luego me pasaba las tardes creando mini escenarios y apenas jugaba con la muñeca en sí. Siempre que entro en alguna tienda, especialmente si es de decoración, busco algo que valga para mi colección. Un joyero con forma de sofá, las típicas sillas para el móvil, un llavero... Encontrar en una tienda algo en miniatura del tamaño correcto puede alegrarme el peor de los días.”

¿Fantasea María últimamente con algún elemento que añadir a su colección? “¡Siempre hay algo! Ahora mismo suspiro por una colección de llaveros y adornos para el árbol de Navidad de una marca americana que recrea de una manera súper detallada juegos clásicos, como el Simon dice, el Operación... y del tamaño ideal. También tengo pendiente continuar mi colección de muebles de la muñeca Sindy de los años 60 y 70.”

La afición por coser en miniatura también viene de largo: “Recuerdo que cuando salió la colección de Chabel vestida por Agatha Ruiz de la Padra, mi madre me preguntó si me imaginaba de mayor siendo diseñadora de ropa para muñecas. Se me quedó grabado y cada cierto tiempo intentaba hacerles algo sin tener ni idea de coser y con resultados nefastos... Poco a poco empecé a desarrollar aptitudes para la costura y me metí a estudiar Moda. La idea de coser en pequeño surgió en clase de confección, donde nos daban la opción de realizar las prendas que no nos interesase hacer de nuestro tamaño en una escala menor. De hecho buscando una modelo para esta ropa a escala fue cuando me decidí a comprar mi primera Blythe.”

En su casa, claro, hay una habitación especialmente dedicada a la afición: “Organizar la colección completa siempre me trae quebraderos de cabeza porque todo lo voy guardando por categorías y, aunque de primeras sea un poco tedioso, al final es más fácil. Y siempre que busco algo encuentro cosas que no recordaba que tenía”.

A este interés pronto se sumó el de la fotografía. Su maravilloso proyecto final para el Grado Superior de Fotografía Artística, plagado de sensibilidad y detalles, abordó desde una perspectiva muy cuidada y personal el mundo de las muñecas y la influencia que habían ejercido en su vida.

María Barrero aka Didi Wilson | María Barrero

“Hablaba de cómo se produce ese paso de la niñez a la adolescencia y cómo ambos mundos convivían en mí. Aquella Navidad en que mi tía no me regaló muñecas sino un disco de Take That y maquillaje supuso un punto de inflexión. Yo seguía disfrutando con mis Barbies, pero entendí que ya no tenía edad para esas cosas, así que lo mantenía en absoluto secreto. El proyecto aborda temas como la primera menstruación, los cambios físicos, las inseguridades, el despertar sexual y el mundo adolescente en general”.

A la hora de diseñar sus colecciones, que pueden oscilar entre seis y doce al año y que suelen agotarse en apenas un par de horas, se puede inspirar en algún tejido concreto, una pieza en miniatura o la idea de un escenario completo, uniendo siempre la moda actual con la más retro. También la base puede venir del cine, como cuando recreó con total fidelidad los outfits de Suzy Bishop, personaje de la película ‘Moonrise Kingdom’.

María Barrero aka Didi Wilson | María Barrero

El proceso consiste en partir de una idea vaga que tiene lugar en un momento de inspiración, al que va dándole forma mientras navega por Pinterest y busca tendencias, para crear un segundo boceto más claro. El siguiente paso es la creación del patrón y la confección de la prenda haciendo hincapié en los detalles y la perfección de los acabados. Los materiales proceden de tiendas de tejidos y mercerías de toda la vida: “No vale cualquier tela para hacer ropa de muñecas y necesito tocarlas para saber si darán buen resultado. Casi todo lo compro en tiendas locales”.

Aunque prefiere tener las muñecas vestidas por ella misma y concibe los modelos pensando en “quién” los va a llevar, a veces compra a diseñadoras cuyas creaciones están más alejadas de las suyas: “La única excepción que hago son los vestidos de nido de abeja bordados a mano de Baccarita, creo que cada uno es una joya”.

Pero no todo gira en torno a lo material. La comunidad que se crea alrededor es rica, cálida y estrecha. Didi le coge cariño a las muñecas, sí: “más que nada porque no me imagino qué sería de mi vida sin ellas. Y ya no es sólo por la muñeca en sí sino por todo lo que la rodea. Las personas, las situaciones…”.

María Barrero aka Didi Wilson | María Barrero aka Didi Wilson

Cuando le preguntas si se comunica a menudo con otras aficionadas, la respuesta es tajante: “Todos los días, a todas horas. Creo que gran parte del enganche es la comunidad que hay detrás. Si no compartiera la afición con nadie, posiblemente me hubiese quedado en la primera muñeca. En los últimos años la comunidad ha crecido brutalmente y yo me he resguardado un poco en las personas con las que llevo compartiendo este hobbie desde el principio. Pero aun así siempre me ha gustado sentirme útil y aportar mi granito de arena ayudando a quien lo necesite, dando consejos, trucos...”

María ha participado con su propio stand de Oh! Melina en diferentes eventos a nivel internacional donde tienen encuentro un gran número de coleccionistas y diseñadoras que ponen en venta y exposición sus colecciones: “De los nacionales, diría que por antigüedad y estabilidad el más importante es el Blythecon Dolly Olé de Sevilla. Fue el primero que se hizo en España y cada año ha ido creciendo. De los internacionales hay tres muy importantes: el Blythecon Europe, el Blythecon UK y el Blythecon USA, que van rotando por distintas ciudades. El Blythecon UK este año es en Londres y he mandado mi solicitud para ir como stand en octubre”.

María Barrero aka Didi Wilson | María Barrero aka Didi Wilson

Antes de asistir, intenta preparar el evento con, como mínimo, un mes de antelación: “Estos eventos suelen tener una temática concreta y a mí me gusta llevar diseños que en cierta medida lo representen, aunque desde una visión muy personal y sin cambiar mi estilo”. Una vez allí, cuenta que la primera hora es frenética: “los asistentes corren de stand en stand para poder conseguir todo lo que tienen en sus listas de “must have”. Pasado ese primer momento todo es más sosegado, puedes hablar con la gente, ponerle cara a personas con las que hablas casi a diario por las redes o conocer a tu celebrity dentro del mundo Blythe.”

Participar con stand propio puede hacer que pierdas la oportunidad de socializar o comprar cosas que te interesen, pero Didi lo suple con apoyo externo: “Afortunadamente cuento con mi súper asistente, Cristóbal, que atiende el stand mientras yo me dedico a esos menesteres. De hecho mucha gente piensa que es él quien lo hace todo.”

La presencia de chicos dentro del mundo Blythe, estima María, es de uno por cada diez chicas aproximadamente, y tiene grandes reflexiones que aportar sobre su éxito: “Igual que en el resto de ámbitos, los chicos parecen tener mucho más fácil el camino a la popularidad. No sé si es porque siendo minoría llaman más la atención, pero un chico puede alcanzar en un mes la misma popularidad que una chica, haciendo un trabajo similar, ganaría en seis meses. Muchas chicas”, añade, “al terminar un evento, afirman haber tenido más ventas cuando eran sus novios/maridos/amigos los que atendían el stand.”

María guarda un recuerdo especialmente grato de su primer evento, el Blythecon UK del 2013, celebrado en Glasgow: “Fue un evento muy familiar donde prácticamente podías conversar con todos los asistentes. Conocí a muchas personas a las que admiraba desde hacía años y a otras que ahora mismo son muy amigas. El ambiente era genial, con una banda tocando versiones folk de hits de todos los tiempos en directo, el sitio era precioso, nos invitaron a toffe casero... Fue lo más.”

Próximamente y con un poco de suerte encontraremos el stand de Oh! Melina en el Blythecon UK que se celebrará en octubre en Candem. Una semana más tarde estará participando en el Blythecon Dolly Olé en Sevilla. Mientras tanto no le quitaremos ojo a su Instagram, donde suele compartir sesiones de fotos y parte del exquisito proceso creativo, para descubrir las pequeñas delicias que va preparando.

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