SEXO, CLAMOUR Y ART DÉCO

SEXO, CLAMOUR Y ART DÉCO

Así fue Tamara de Lempicka: Bisexual, provocadora y superstar, mujer en un mundo de hombres

Lempicka fue una diva y la reina del art déco. Todas las celebrities querían posar para ella. Siempre a caballo entre las vanguardias y el glamour de una estrella de Hollywood. Fue todo un personaje del París de los años 20. Madonna es una de sus mayores fans. Su expo en Madrid es la excusa perfecta para reivindicar a esta fascinante mujer.

Obra de Tamara de Lempicka
Obra de Tamara de Lempicka | Archivo

PEDRO MATEO | @pedromateo2011 | Madrid | 07/11/2018

Es una de las artistas más reivindicadas de los últimos tiempos. Pero no sólo fue una artista, fue todo un personaje, un icono de su época. Según Giola Mori, comisaria de la expo que puede verse hasta el 24 de febrero en el Palacio de Gaviria: "Fue un personaje pero también una gran artista".

Polonia, su país natal, no la incluyó en su selección de nombres para la Exposition internationale des Arts dècoratifs de 1925 en París, donde el Art Déco se impuso como el movimiento artístico de moda. Movimiento artístico que Lempicka dominaba a la perfección, de hecho, la bautizaron como 'la reina del Art Déco'. En ese momento, y sin que nadie pudiera ni si quiera imaginárselo, Tamara se convirtió en una artista superstar.

Pero detrás de todo este éxito hay una historia tan fascinante como oscura. A los 18 años Tamara se casó con el ruso Tadeusz de Lempicki, así que ya sabemos de dónde proviene su seudónimo. Tdeusz fue arrestado en plena Revolución Rusa, y cuentan que Tamara lo salvó a cambio de una serie favores sexuales a sus captores. Ambos consiguieron escapar de Rusia. Después, y como cuento en el párrafo anterior, llegaron al París de las vanguardias, donde Lempicka de codearía con la crème de la crème. Cocteau, Picasso o Isadora Duncan fueron algunas de sus amistades.

La rumorología siempre persiguió a Lempicka. Sobre todo cuando se trataba de su vida sexual. Tamara siempre fue una mujer sexualmente muy activa. Una mujer que no tuvo ningún problema en disfrutar tanto con hombres como con mujeres. Hay que contextualizarse, si hoy en día todavía hay hombres y mujeres que juzgan, critican e incluso insultan a mujeres que viven su sexualidad como mejor les parece, no me quiero ni imaginar hace 80 años. Y más teniendo en cuenta si se trata, como es el caso, de una mujer exitosa, famosa y millonaria. Ingredientes que multiplican por 1000 el machismo y sexismo reinante.

Fue una especie de Andy Warhol de la época. Todos querían tomarse una copa y hacerse una foto con ella. Era noctámbula y fiestera. Le gustaba beber, fumar hachís e inhalar cocaína. Dicen que su curiosidad y apetito sexual la llevaba a los barrios bajos en busca de marineros y prostitutas. Y no sólo eso, parece ser que acostumbraba a montar súper fiestas que acababan en orgías.

Era una especie de Dr. Jekyll y Mr Hyde. De puertas para dentro, en la intimidad de su estudio, era una persona totalmente distinta. Era una obsesiva e incansable workaholic que podía llegar a trabajar 12 y 14 horas diarias. Toda esa pasión por el cuerpo humano, por el erotismo y por la libertad sexual la plasmó en sus famosos desnudos.

Sus cuadros eran de una precisión, belleza y estilo únicos. Trazos geométricos y simétricos. Figuras planas y rotundas. Colores vivos y brillantes. Contrastes entre luces y sombras. Pinturas inspiradas en el Cubismo, el Futurismo y la Bauhaus. Fue un genio creativo y una mujer fuerte, poderosa, sexy e independiente que quiso inmortalizar en su obra 'Autorretrato en un Bugatti verde'. Tamara de Lempicka en estado puro.

Cuadro de Tamara de Lempicka | Agencias

En 1929 se divorcia y conoce al barón húngaro Raoul Kuffner de Diószegh, un coleccionista de su obra con quien viaja a Estados Unidos. Al poco tiempo se convierte en una de las reinas de la jet set newyorkina. En 1938 se trasladó a Beverly Hills. Era la retratista más solicitada entre la alta burguesía y la aristocracia. Se la conocía como 'la baronesa con pincel'.

Celebrities como Madonna son fans y coleccionistas de su obra. De hecho, la reina del pop no oculta su fascinación por Lempicka y cómo ésta ha sido una constante inspiración en su vida personal y profesional y una influencia directa en videoclips como 'Express Yourself' o 'Vogue'. Sus últimos días los pasó en Cuernavaca, México, junto a su hija Kizette, quien, cumpliendo con el último deseo de su madre, esparció sus cenizas en el volcán Popocatépelt. Un final a la altura de las circunstancias.

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