La altura es uno de los rasgos más estudiados del genoma humano, gracias al cual se han realizado investigaciones con más de medio millón de personas, la mayoría de origen europeo. “Hay cientos de alelos conocidos, y muchos de ellos influyen en la altura en unos pocos milímetros o incluso menos”, explica a SINC Soumya Raychaudhuri de la Harvard Medical School en EE UU.

Cada copia del gen se asoció con una reducción de la altura en unos 2,2 cm. Las personas que tenían dos copias, o dos alelos, de la variante genética eran, de media, 4,4 centímetros más bajas

Sin embargo, sigue habiendo ciertas incertidumbres sobre los genes y los procesos adaptativos que han influido en la estatura de poblaciones como las de Perú, una de las más bajas del mundo, cuya composición genética está formada por una mezcla de nativos americanos y europeos, africanos y asiáticos que llegaron al país sudamericano a partir del siglo XVI.

En el mayor estudio genético realizado en Perú, realizado en 3.134 individuos de Lima, Raychaudhuri y un equipo multidisciplinar de científicos identificaron el mayor responsable genético de la altura: una mutación genética del gen FBN1.

Esta variante, que influye más en la estatura que cualquiera de las más de 4.000 variaciones genéticas diferentes identificadas hasta ahora, se encuentra exclusivamente en individuos de ascendencia nativa americana y mostró una sorprendente asociación con una baja altura.

“Observamos que los peruanos con mayor proporción en su genoma de ascendencia nativa americana, su altura era inversamente proporcionalmente cuanto mayor era esa proporción”, subraya Raychaudhuri, autor principal del trabajo y también investigador en el Broad Institute of MIT and Harvard.

Según los resultados, publicados en la revista Nature, cada copia del gen se asoció con una reducción de la altura en unos 2,2 centímetros. Las personas que tenían dos copias, o dos alelos, de la variante genética eran, de media, 4,4 centímetros más bajas de estatura.

Una ventaja evolutiva

“Además de la observación de la altura, también vimos diferencias en la organización de la fibrilina-1 [una proteína involucrada en huesos y piel y codificada por el gen] y en la proteína elastina asociada que está implicada en la elasticidad de la piel, entre individuos que tenían dos copias de esta variante en comparación con aquellos sin copias”, recalca a SINC Samira Asgari, primera autora del trabajo e investigadora del Broad Institute of MIT and Harvard.

Esto podría suceder porque en el gen FBN1 existe una amplia gama de variantes que causan el síndrome de Marfan, un trastorno hereditario del tejido conectivo, es decir de las fibras que sostienen los órganos y otras estructuras del cuerpo,  y que se caracteriza por la hipermovilidad de las articulaciones, una mayor altura en comparación con los miembros de la familia y, en algunos casos, por problemas cardiovasculares. 

La nueva mutación detectada no está asociada con el síndrome de Marfan y resulta ser bastante común entre los peruanos

Sin embargo, la nueva mutación detectada no está asociada con esta enfermedad, y resulta ser bastante común. “Está presente en aproximadamente el 5% de los peruanos, y no tiene consecuencias médicas. Además, parece conferir algún tipo de ventaja evolutiva a quienes la tienen”, asegura Raychaudhuri. También surge en el genoma de al menos el 1 % de las personas de ascendencia nativa americana de México, pero está completamente ausente en el genoma de las personas de ascendencia europea.

Al analizar esta asociación en 598 peruanos, los investigadores demostraron que son sobre todo los individuos con ascendencia nativa americana los que tienen esta mutación. “Esta variante posiblemente proviene de ascendencia nativa americana específica de esta región local. Parece haber sido seleccionada positivamente para esta población, aunque aún no sabemos por qué”, subraya a SINC el investigador principal.

Pero al comparar la frecuencia de la mutación entre 150 personas de tres regiones geográficas diferentes en Perú –el Amazonas (28 individuos), la zona costera (46 individuos) y los Andes (76 individuos) –, los científicos observaron que la nueva variante es más frecuente en las poblaciones costeras peruanas que en las poblaciones de los Andes o el Amazonas.

Esto sugiere que la baja estatura podría ser el resultado de la adaptación a factores asociados con el entorno costero en Perú, según los investigadores. Estos hallazgos, basados ​​en uno de los pocos estudios sobre la genética de las poblaciones nativas americanas, resaltan la importancia de incluir poblaciones diversas en la investigación biomédica. 

Referencia:

Samira Asgari et al. “A positively selected FBN1 missense variant reduces height in Peruvian individuals” Nature 13 de mayo de 2020