La carrera por lograr una vacuna contra la COVID-19 ha logrado un nuevo hito. Ayer, la empresa biotecnológica estadounidense Moderna anunció que su vacuna experimental mRNA-1273 contra la COVID-19 ha mostrado su seguridad y tolerancia en una primera fase de ensayos con 45 voluntarios sanos. Tras el comunicado, sus acciones se dispararon un 25 % en Wall Street.

Ocho de los pacientes que recibieron la vacuna mostraron niveles de anticuerpos similares a los obtenidos en muestras de sangre de personas que se recuperaron de la COVID-19

Según este firma, con sede en Cambrdge (EE UU), ocho de los pacientes que recibieron la vacuna mostraron niveles de anticuerpos similares a los obtenidos en muestras de sangre de personas que se recuperaron de la COVID-19, de acuerdo con los resultados preliminares del estudio realizado por los Institutos Nacionales de Salud.

Los 45 participantes del estudio recibieron dosis diferentes de la vacuna y Moderna señala que se observó un aumento dependiente de la dosis en la inmunogenicidad, la capacidad de provocar una respuesta inmune en el cuerpo.

Además, en su comunicado la biotecnológicas señala que mRNA-1273 ha producido “protección completa” frente a la multiplicación del virus en pulmones de ratones vacunados y después infectados.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos​ (FDA, por sus siglas en inglés) ya ha autorizado un ensayo en fase 2 con 600 voluntarios sanos con la vacuna. Si los resultados son buenos, la empresa prevé iniciar la fase 3 en julio en un ensayo con miles de personas para probar su seguridad y eficacia.

La firma está ahora invirtiendo para escalar la fabricación y maximizar el número de dosis que pueda producir

Tecnología del ARN mensajero

La vacuna de Moderna, a diferencia de la mayoría que inoculan en los individuos partes del propio virus, está basada en el uso de la tecnología del ARN mensajero. Una vez inyectado en el cuerpo, envía a las células el mensaje de que produzcan proteínas similares a las del virus que se activan y funcionan como anticuerpos.

Según el presidente ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, su firma está ahora “invirtiendo para escalar la fabricación y maximizar el número de dosis que podamos producir para ayudar a proteger a la mayor cantidad de gente del SARS-CoV-2”.

La Organización Mundal de la Salud (OMS) tiene ya registradas un total de 118 vacunas experimentales contra la COVID-19, entre ellas la de Moderna.

Hasta ahora, no existe ningún tratamiento o vacuna aprobados para la COVID-19, y los expertos predicen que se necesitarán entre 12 y 18 meses para desarrollar una nueva vacuna, según señala la agencia Reuters.