Desde 1984, el Reloj del Apocalipsis, fundado en 1947, no se había encontrado tan cerca del “fin del mundo”. En aquel momento, las relaciones entre EE UU y la Unión Soviética en la conocida Guerra Fría influyeron en alcanzar esa “hora”, que no se había aproximado tanto a la catástrofe desde las primeras pruebas de la bomba nuclear de fusión.

Pero ahora, en 2015, el panorama vuelve a ser dramático, según los 17 premios Nobeles y otros científicos de renombre que componen el Boletín. “Un cambio climático desenfrenado, la modernización global de las armas nucleares, y los enormes arsenales atómicos plantean extraordinarias e innegables amenazas a la continuidad de la humanidad”, alertan en un comunicado en su página web.

Según estos científicos, los líderes políticos, a quienes va dirigido este mensaje, han fracasado en su intento de actuar con celeridad o al nivel necesario para proteger a los ciudadanos de una posible catástrofe. “Estos fracasos del liderazgo político ponen en peligro a cada persona sobre la Tierra”, advierten.

“La amenaza es seria, el tiempo limitado”

El Reloj se sitúa ahora dos minutos más cerca de la catástrofe que en 2014: “La situación del mundo está amenazando de manera extrema a la humanidad”. El hecho de que el año 2014 haya sido el año más caluroso en más de 134 años de registros, y que, a finales del siglo, el calentamiento global alcanzará un aumento de entre tres y ocho grados –según el IPCC–, son factores determinantes para rozar el desastre.

Ante la ausencia de un cambio de rumbo y de esfuerzos insuficientes para prevenir el calentamiento de la Tierra, “los países del mundo habrán emitido suficiente CO2 y otros gases de efecto invernadero para finales del siglo XXI para transformar profundamente el clima del planeta, afectando a millones de personas y amenazando sistemas ecológicos clave de los que dependen la civilización”, informan los miembros del Boletín.

A esto se añade la amenaza nuclear con un proceso de desarme que se ha estancado. EE UU y Rusia se han embarcado en programas masivos de modernización de sus depósitos atómicos y de otras armas nucleares. A ellos se unen otros países como Reino Unido, Francia y China.

Con el escenario de 2015, el Reloj parece obligado a sumar minutos. “La probabilidad de una catástrofe global es muy alta, y las acciones necesarias para reducir los riesgos del desastre deben tomarse muy pronto”, concluyen los investigadores.