EL LADO OSCURO DE LAS REDES SOCIALES

EL LADO OSCURO DE LAS REDES SOCIALES

La venta (alegal) de armas, un oscuro negocio que crece en las entrañas de Instagram

No hay leyes que prohíban la venta de armas a través de internet, pero podría ser una forma de esquivar requisitos como las comprobaciones de edad, licencia y antecedentes penales. Así que, sí, vender armas en Instagram es legal, en la teoría, pero en la práctica puede ser el comienzo de transacciones al margen de la ley.

Un hombre posando con su colección de armas
Un hombre posando con su colección de armas | Instagram

Fotos de comida, fotos de tus fiestas, fotos de famosos, autofotos, fotos del nene el parque porque es monísimo y no veas cómo anda ya el solito... La popularidad y la compra por parte de Facebook, que trajo aún más popularidad consigo, no ha sentado del todo bien a una de las aplicaciones móviles por excelencia, que en su día fue un refugio para 'early adopters' y artistas de la imagen.

Cuando empiezan a registrarse usuarios de todo tipo, empieza a haber contenidos de todo tipo, incluso algunos que a primera vista no tendrían por qué estar ahí. Y, claro, también comienza a aflorar la picaresca de algunos que ven en plataformas como Instagram la vuelta de tuerca perfecta a su negocio, o simplemente un mercadillo donde vender de segunda mano las pertenencias que ya no necesitan.

Echa un vistazo al 'hashtag' #forsale (en venta). Dulces, vestidos, zapatillas, ordenadores, más dulces... A día de hoy ya puedes comprar casi cualquier cosa sin salir de Instagram (excepto para hacer una llamada o mandar un SMS al vendedor, y para realizar el pago, que de momento en esta red social no hay tienda que valga). Pero hoy os vamos a hablar de un 'artículo' que probablemente no esperabais encontrar en estos expositores virtuales. No os asustéis, pero, en cierta medida, Instagram se ha convertido en un mercado alternativo (y alegal) para la venta de armas.

Los orgullosos propietarios de pistolas, fusiles y otros artefactos potencialmente mortales protegidos por la Segunda Enmienda -Dios bendiga a América- ya hace tiempo que se organizaron en grupos de afinidad en Instagram, alrededor de etiquetas como #guns #instaguns o #gunporn. Sin embargo, lo de establecer de facto un mercado de compraventa no se les había ocurrido hasta hace relativamente poco.

Si no te mueves en su círculo, no es sencillo llegar hasta los vendedores, pero tampoco imposible. Si utilizamos una herramienta de búsqueda 'multihashtag' como esta (paciencia, que está en pañales y aún no funciona muy bien) e introducimos, por ejemplo, los términos #rifle, #ar15 o #pistol combinados con #forsale o #gunsale, llegamos hasta las primeras ofertas. Cosas como ésta:

Como veis, el vendedor publica su oferta y los potenciales compradores comienzan a dejar comentarios. Normalmente, la transacción final se cierra ya por teléfono u otras vías y se suele efectuar en persona. ¿Y esto es legal?, os estaréis preguntando. Pues en principio, sí, o al menos alegal a falta de una legislación más clara al respecto.

En Estados Unidos no hay ninguna ley federal que prohíba la venta online de armamento y, según The Daily Beast, las normas estatales generalmente tienen lagunas y agujeros que dejan la puerta abierta a estas actividades. Además, los términos de Instagram no prohíben compartir fotos de armas ni incluyen de forma expresa prohibición alguna respecto a su venta (como es lógico, porque su finalidad no tiene nada que ver con el comercio electrónico).

Por otra parte, asegurarse de que el comprador tiene la edad legal para comprar armas, posee la licencia adecuada y carece de antecedentes penales queda al arbitrio del vendedor, que ni siquiera está obligado a registrar la operación ante las autoridades. Por lo tanto, es posible que algunas de las negociaciones que comienzan en Instagram acaben siendo ilegales, aunque eso no difiere en absoluto de cualquier otra transacción que se produzca entre particulares, independientemente de que las redes sociales se utilicen como 'punto de venta'.

¿Cuál es entonces el problema? El de siempre: que la tecnología va más deprisa que las leyes y, por desgracia, es imposible saber si individuos sin escrúpulos están aprovechando las virtudes de Instagram para cerrar ventas ilegales, por ejemplo, a menores, exconvictos o fugitivos.  De terroristas mejor ni hablemos.

David G. Ortiz | @GomezOrtiz | Madrid | 29/10/2013

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