El usuario @canon_bw tiene más de 11.000 seguidores en Instagram, sigue a 269 y ha hecho 366 publicaciones. A todas luces parece una cuenta de éxito, un hit que con solo unos pocos cientos de fotos ha logrado atrapar la atención de miles de usuarios. Sin embargo, la popularidad de @canon_bw es de mentira.

En realidad esta cuenta es un experimento. Su autor es Calder Wilson, fotógrafo profesional, que dedicó apenas cinco minutos a la semana a trabajar en este perfil. Subía una foto cada dos días y no se entretenía en exceso en hacerlo. Tampoco comentaba ni daba a 'me gusta’' ni agradecía a sus nuevos seguidores.

Lo único que hizo fue pagar 10 dólares al mes durante dos años a Instagress, una de las empresas que ofreceN este tipo de servicios en Instagram. Aseguran seguidores y 'me gusta' a tutiplén a sus clientes a un módico precio de tarifa plana. Wilson marcó como objetivos para @canon_bw una larga lista de hashtags relacionados con el tipo de fotografías que subía a la cuenta, como #blackandwhite.

Para tener idea de la actividad que la cuenta tenía de forma automática, en un mes el perfil hizo 'me gusta' en 27.000 fotos y dejó casi 7.000 comentarios. El objetivo es interactuar lo máximo posible para que otros usuarios, cercanos en temática, conocieran la cuenta porque de estos podía ser que algunos la siguieran. Y cuando el volumen de visibilidad es tan enorme, puede que esos 'algunos' se conviertan en 'muchos'.

Teclado de un Mac | Bill Selak en flickr cc

Esto quiere decir que las cuentas de los clientes de estas empresas se convierten en bots que hacen 'me gusta', siguen y comentan de forma automática y a discreción. Muchos usuarios siguen de vuelta a estos perfiles –después, por lo general, los usuarios seguidos se eliminan, pero el usuario real no suele hacer 'unfollow'–, incluso los siguen solamente porque les han puesto un par de comentarios.

Al final estas empresas apelan al concepto de economía de la atención que se refiere a las redes sociales y que hoy en día la atención es un bien escaso y no es fácil ganársela. La táctica de empresas como Instagress consiste en dotar de una gran visibilidad a sus clientes: conseguir la atención a fuerza de una presencia masiva. Algo que sólo puede lograrse con herramientas automáticas.

Ni que decir tiene las reglas de Instagram prohíben esta actividad, por eso Instagram ya ha impedido operar a esta empresa y a otras similares como PeerBoost, InstaPlus, Mass Planner y Fan Harvest... aunque quedan otras que hacen esta misma labor. Basta con hacer la clásica búsqueda en Google de 'alternativas a...' para conocer sus nombres.

Esta práctica es una de las que proliferan en Instagram y en otras redes sociales como Twitter, cuyo problema con los bots es de sobra conocido. Es uno de los servicios que ha surgido a raíz del software automático, que cada vez es más sofisticado. Y que, por cierto, cada vez pasa más desapercibido entre los usuarios humanos.