La telenovela de Snapchat sigue incorporando nuevas tramas a medida que otras, que dieron mucho juego, se van cerrando. Eso sí, como en todo buen culebrón, no faltan historias de traición, puñaladas traperas y cazafortunas tal vez un tanto oportunistas. Puro morbo.

El penúltimo capítulo se emitió en horario de máxima audiencia, pero coincidiendo (probablemente adrede) con uno de esos programas que todo el mundo ve y que dejan poco hueco a sus competidores. El mismo día y a la misma hora que la firma de la manzana mordida presentaba al mundo sus nuevos iPhone y su Apple Watch, los responsables del chat efímero publicaron una nota de prensa de lo más jugosa.

Eran, para ellos, malas noticias. La disputa con el tercer cofundador de Snapchat, el desterrado Reggie Brown, tocaba a su fin. Él llevaba razón: según el comunicado, “se le ocurrió la idea original de crear una aplicación para mandar mensajes con fotos que desaparecen”.

Se desconocen los términos del acuerdo al que han llegado para zanjar el asunto de los porcentajes, pero resulta evidente que Brown se ha salido con la suya y se habrá llevado un buen pedazo de un pastel que es cada vez más grande. Recordemos que Snapchat ha sido valorada recientemente por los inversores en unos 10.000 millones de dólares. Un poco más que medio WhatsApp.

Finiquitada la cuestión del cofundador, no es de extrañar que salgan a la luz viejos amigos que en su día echaron un cable a los fundadores pidiendo lo que (ahora) consideran suyo.  Es el caso de las dos nuevas estrellas del culebrón: Sarah y Elizabeth Turner, las atractivas hermanas que han protagonizado casi todas las fotos promocionales del chat.

Rubias, de buen ver y retozando en la playa. Así es como todos los usuarios de Snapchat tienen grabadas a estas dos jóvenes en sus mentes, gracias o por culpa de las fotografías que el actual consejero delegado de la firma, Evan Spiegel, les hizo allá por 2011, cuando la app –por aquel entonces solo para iOS- era un simple proyecto universitario y se llamaba Picaboo.

Según las hermanas, fue un pequeño favor que le hicieron a un amigo estudiante y que, tiempo después, ha tenido desagradables consecuencias. Afirman que una de las imágenes fue manipulada para aparentar que estaban desnudas cuando en realidad llevaban un bikini. Esta circunstancia, unida a la fama de aplicación de 'sexting' que muy a su pesar tiene Snapchat, les ha pasado factura.

A día de hoy, según explican en la denuncia que han interpuesto contra la empresa, su imagen aparece como resultado en las búsquedas de Google cuando el usuario busca 'Snapchat Sluts' (las 'guarras' de Snapchat, por traducirlo de manera fina). Menuda reputación que se han labrado...

¿Cómo iban a imaginar aquellas chicas de 18 y 19 años que esas fotos se convertirían en la imagen más representativa de una aplicación valorada en 10.000 millones?

Imposible, pero nunca es tarde si la dicha es buena para hacer caja. Ellas, como Reggie Brown, quieren su parte del pastel ¿Tendrán la misma suerte que el cofundador desterrado? Eso lo veremos en el próximo episodio.