Aunque ha sido la polémica más sonada, no sólo los enlaces a noticias en los 'feeds' han sufrido un golpe letal por parte de Facebook. En estos últimos días, otra víctima ha pasado sin pena ni gloria, tal como lo había hecho durante su corta y poco emocionante vida: Facebook M, el asistente virtual de Zuckerberg y compañía, ha dicho adiós en voz baja mientras sus competidores, como Alexa o Siri, cada vez están más de moda.

Nació en agosto de 2015 con un valor diferencial debajo del brazo. A diferencia de los otros mayordomos de los gigantes de internet (los ya citados, Google Assistant, Cortana y Bixby), Facebook M combinaba la inteligencia artificial con la supervisión de un equipo de humanos que, al menos en teoría, le ayudarían su trabajo mejor que el resto.

La decisión de acabar con él llega dos años y pico más tarde, justo cuando parece que el mercado de los asistentes virtuales empieza a despegar gracias a altavoces como Amazon Echo o Google Home, que se están colando en millones de hogares en los países angloparlantes.

Sin ir más lejos, Google ha anunciado que vendió "más de un dispositivo Google Home por segundo desde que el Google Home Mini se empezó a distribuir en octubre". Eso son más de 6,75 millones de segundos y, supuestamente, unidades despachadas. También Amazon afirma haber vendido "decenas de millones” de artilugios con Alexa durante las Navidades, aunque ambas compañías se abstienen de ofrecer cifras más concretas.

Teniendo en cuenta que, según un estudio de Accenture, dos de cada tres usuarios de uno de estos sistemas inteligentes reducen su uso del 'smartphone' a raíz de disponer del altavoz, Facebook podría estar perdiendo posiciones de cara a un futuro en que una de las interfaces más relevantes, si no la principal, sea la conversación con estos mayordomos. Apple y Samsung también se están quedando rezagadas, pero al menos planean arreglarlo sacando a la venta sus propios altavoces en los próximos meses. La red social por excelencia, mientras tanto, ha decidido dar un paso atrás.

De esta forma, el pasado 19 de enero la parte humana de Facebook M dejó de funcionar para las alrededor de como mucho 2.000 personas en California que alguna vez llegaron a probarla. Las funciones automáticas, en forma de sugerencias, seguirán pasando tan desapercibidas como siempre dentro del chat Messenger.

Imagen no disponible | Atresmedia

“Pusimos en marcha este proyecto para aprender lo que la gente necesitaba y esperaba de un asistente, y hemos aprendido mucho”, ha dicho la empresa. “Vamos a aplicar estas útiles lecciones para impulsar otros proyectos de inteligencia artificial en Facebook”. No especifican cuáles, pero cabe suponer que dichas enseñanzas tienen que ver, sobre todo, con lo que los usuarios no quieren de un mayordomo virtual.

Una de esas cosas que rechazan probablemente sea la mala educación, pues el funcionamiento de M se basa en leer las conversaciones que mantienes con tus contactos a través de Messenger (y, recordemos, antes había humanos involucrados) para meterse en medio y hacer recomendaciones cuando considere oportuno (él, no tú). 'Oye, ¿no querrás hacer una reserva en ese restaurante que mencionas?'. '¿Por qué no pones este 'sticker' que encaja tan bien con lo que estás diciendo?'. 'Si es el cumpleaños de Fulanito, ¿no deberías comprarle un regalo?'. Ese tipo de cosas.

También podías dirigirte a él de forma privada a través de su propio chat, pero su manía de entrometerse (que, afortunadamente, podía desactivarse) lo hacía todo menos agradable. Por supuesto, Alexa o Siri también escuchan todo lo que dices a la espera de que pronuncies una orden, pero se abstienen, al menos de momento, de hacer comentarios no solicitados.

"M", el asistente inteligente de Facebook | Facebook

Por otra parte, Facebook parte en desventaja con respecto a sus competidores en lo que respecta al asistente virtual. Ni es el dueño de un sistema operativo (como Google con Android, Apple con iOS y macOS o Microsoft con Windows), ni es un fabricante de smartphones exitoso como Samsung, que puede añadir una capa de personalización con Bixby preinstalado en los terminales. En su caso, el mayordomo vive dentro de una 'app'. Una de las más populares, cierto es, pero no tan ubicua como la propia máquina o el software que asegura su funcionamiento.

Por ello, y por lo privado de la 'beta' con componente humano, son muy pocos los que han llegado siquiera a conocer al bueno de M, que de momento pasa a mejor vida a la espera de que Facebook, con todo eso que asegura haber aprendido, pueda volver a atreverse con los asistentes virtuales. Es un mercado en el que, si quiere seguir plantando cara a los demás gigantes, tendrá que que hacerse un hueco tarde o temprano.