No estaba muerta, estaba de parranda. Path, la red social que tuvo su momento de gloria en 2012 y vivió un angustioso 2013, acaba de cerrar una nueva ronda de financiación, despejando las enormes dudas de muchos acerca de su futuro. No ha sido una labor fácil y, de ello, todos los competidores de Facebook deberían sacar una lección: cuando se pasa la moda, todo se pone cuesta arriba. ¿Estás leyendp, Spiegel?

Para recuperar la confianza de los inversores, los responsables de Path han tenido que demostrar que cuentan con un modelo de negocio, ahora basado en la suscripción 'premium' y los 'stickers' al estilo nipón. Parece que les han vuelto a comprar la 'moto', y está por ver si tiene ruedas. Entre el grupo de capitalistas se cuentan antiguos inversores y un nuevo accionista extranjero que ha puesto 25 millones de dólares para que la compañía pueda seguir adelante. No sin polémica, eso sí.

Resulta que el nuevo participante, un socio estratégico para el expansión de Path en Asia meriodional, es el grupo Bakrie, que no tiene muy buena reputación en su tierra natal, Indonesia. Pero eso ya es otra historia...

El caso es que, de momento, Path no se va a ninguna parte y ya están trabajando en su cuarta gran actualización. Pero, claro, todavía no hemos contestado a la pregunta del millón...

¿Qué narices es Path?

Path nació en noviembre de 2010, hace ya más de tres años, para cubrir uno de los huecos dejados por Facebook: las relaciones más cercanas, solo con los más allegados. Además, en un primer momento, estaba concebida con la fotografía en mente, aunque fue añadiendo funciones con el paso del tiempo y las sucesivas actualizaciones.

La esencia, eso sí, ha sido siempre la misma. Path es algo así como un diario personal sobre el que escribes anotaciones privadas y/o públicas, muy similares en funcionalidad a las de Facebook, Twitter, Foursquare o Instagram (filtros incluidos). A decir verdad, no trajo nada nuevo, pero combinó una pizca de cada alternativa en una coctelera y nos sirvió una copa con lo mejor de cada una y un ingrediente de la casa: la intimidad.

A diferencia de otras redes sociales, en Path hay un tope de usuarios con los que puedes estar conectado, 150, que no es precisamente una cifra aleatoria. Se trata del llamado número de Dunbar, que representa el máximo de personas con las que podemos mantener un contacto social cercano.

Cuéntanoslo todo

Como teóricamente solo te están leyendo amigos y familiares, en Path sí puedes ser tú mismo, sin la política corrección de las redes mayoritarias, que son eminentemente públicas. Por lo tanto, toda actividad del usuario queda inmediatamente registrada: los perfiles que visita, la música que escucha, los lugares donde ha estado (si se habilita la geolocalización) y hasta la hora a la que se va a la cama y cuándo se levanta.

Por defecto, esta información es privada, pero, teniendo en cuenta que tu círculo de Path debería ser muy restringido, ¿por qué no la vas a compartir? Esa es un poco la gracia del invento.

Los dispositivos móviles, prioridad número uno

Su liga no está en los ordenadores, sino en los dispositivos móviles. Y por ellos no se entiende solamente teléfonos y tabletas, sino también los 'gadgets' más innovadores y vanguardistas, desde Google Glass (donde llegó de las primeras) hasta el reloj inteligente de Samsung, Galaxy Gear.

“En Path, hemos sido 'mobile-first' [el móvil primero] y 'mobile-only' [solo el móvil, puesto que carece de versión web] desde el primer día”, afirmaban con motivo del reciente anuncio de su 'app' para Windows 8. “Creemos que el móvil es el futuro de la informática”.

No sin mi chat

Desde principios del pasado año, Path tiene su propio servicio de mensajería instantánea, al igual que Facebook (Messenger) o Instagram (Direct), aunque en este caso está perfectamente integrado en la misma aplicación móvil. La diferencia es que el chat de Path supo aprender de los mejores. Incluso fue un poco más allá....

No hace falta ser un lince para ver las gigantescas (y sospechosas) similitudes que guarda con Line, el popular servicio de mensajería instantánea de origen japonés. Interfaz parecida, venta de 'stickers'... Vamos, las mismas funcionalidades y el mismo modelo de negocio ¿El mismo éxito?