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ADOLESCENTES DETRÁS DE LOS BENEFICIOS DE LA PUBLICIDAD ONLINE

El pueblo donde se crearon las noticias falsas que invadieron Facebook a favor de Trump

Cómo el caramelo de los ingresos que genera la publicidad online incitó a un pueblo de Macedonia a crear decenas de páginas con noticias falsas, listas para compartir en Facebook.

Fake News

Fake News Christolph Scholz en flickr cc

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Después de meses de debate público y forcejeos por parte de Facebook, los usuarios de la red social han visto una señal concreta de la lucha contra las noticias falsas (fake news). En algunas publicaciones –la funcionalidad solo está disponible para un grupo reducido de usuarios–, ha aparecido un mensaje de alerta, que indica que hay terceros que disputan la veracidad del contenido.

El mensaje aparece cuando un usuario intenta compartir un enlace que está en disputa por ciertas entidades independientes. El portal Snopes, que se dedica a desbaratar leyendas urbanas y teorías conspiranoicas, es uno de los encargados para señalar el contenido falso.

¿De dónde vienen todas estas noticias falsas a las que muchos, en parte, atribuyen que Hillary Clinton perdiera las elecciones? Y es que siempre ha habido en internet informaciones poco fiables. Pero su volumen fue enorme en los meses y semanas previas a las elecciones de Estados Unidos.

Aunque se busquen explicaciones relacionadas con intereses de alto calado, motivaciones políticas asociadas a Rusia o campañas de industrias partidarias de un resultado electoral, lo cierto es que las noticias falsas que inundaron Facebook se debieron a un grupo de adolescentes en una pequeña ciudad de los Balcanes.

Por asombroso que esto pueda parecer, los medios que investigaron la procedencia de estas noticias falsas concluyeron que estas provenían en su mayor parte de Veles, en el centro de Macedonia. Un lugar de 55.000 habitantes, donde el pasado año los adolescentes encontraron una actividad francamente lucrativa a la que dedicar su tiempo.

Al menos 100 dominios registrados en Macedonia, aunque algunas fuentes como The Guardian hablan de más de 150, dispararon de forma industrial contenido falso al regazo de Facebook durante 2016. Los temas iban desde la acusación a Hillary Clinton y el embrollo de sus emails a por qué Donald Trump debía ser presidente.

Una mina de oro en un pueblo de 55.000 habitantes

A lo largo de 2016, incluso antes, alguien en Veles se dio cuenta del potencial que tenían las elecciones de Estados Unidos para ganar dinero. En un país donde la tasa de paro es del 24% y el salario medio apenas rebasa los 350 dólares, se percartaron de que se podían fabricar miles de dólares desde la pantalla del ordenador.

Puede que empezara por casualidad, cuando un adolescente que tenía una página web probó a compartir una noticia sensacionalista sobre Trump. Tras el éxito, este joven trataría de repetir la fórmula. Funcionó y, en una tarde en el bar o en el parque, se lo contó a sus amigos.

En un abrir y cerrar de ojos se hizo popular entre los adolescentes de Veles crear una página web y publicar contenido falso para atraer clics. La motivación era puramente económica. Estas páginas web eran una fuente de ingresos a borbotones, un surtidor de dinero que había que alimentar diariamente con un solo ingrediente: noticias falsas.

Los clics que recibían las noticias se convertían en ingresos mediante publicidad ofrecida por motores de publicidad online como Google AdSense. El proceso para llegar a este caramelo estaba pulcramente medido. Los creadores de las páginas web copiaban noticias falsas publicadas en portales estadounidenses de dudosa fiabilidad. Después estos adolescentes compartían las noticias de sus webs en grupos pro-Trump en Facebook, que tenían cientos de seguidores.

Las noticias se compartían con la cuenta personal o con cuentas falsas de Facebook, compradas a unos céntimos la unidad. Las páginas web necesitaban el canal de distribución que les brindaba Facebook para llegar a nutridos volúmenes de tráfico. De forma que, aunque solo una pequeña parte de los usuarios pinchara en los anuncios de Google AdSense, los ingresos generados fueran significativos.

La fiesta en Veles duró más allá de las elecciones de Estados Unidos. Fue hasta que el 24 de noviembre, tras la polémica en torno a las noticias falsas, Google baneó a estas páginas web de su programa de anuncios.

Ahora Facebook está poniendo su propia solución, no ya para este caso concreto, sino para impedir que estos contenidos vuelvan a abalanzarse de una forma tan masiva sobre los usuarios. Y es que, si Google ponía la gasolina para las noticias falsas, Facebook era la autopista.

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