Alguien en Facebook pensó que el siguiente mercado en el que expandirse era el de segunda mano, aprovechando las inmensas red de contactos que creamos y con el potencial de los más de mil millones de usuarios activos con los que cuenta.

Al igual que Instagram puso en el punto de mira a Snapchat este verano, en Facebook miran con Marketplace a fenómenos muy asentados como Wallapop -presente en España, Reino Unido, Francia, Portugal, México y Estados Unidos- o en Craiglist, muy usado en países de habla inglesa.

El nuevo servicio nació con una parte positiva: que los que quisieran comprar algo podrían encontrar más seguridad que en otras plataformas, pudiendo filtrar mejor a los perfiles anónimos o las ofertas dudosas. Esto a priori suena bien, aunque no sabemos si pensaron que en Wallapop se tiene un perfil limitado, mientras que en Facebook tenemos media vida virtual colgada.

Además, la cosa no empezó con buen pie, ya que en los cuatro países en los que está disponible (Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) se colaron durante los primeros días anuncios de armas, drogas y hasta de venta de perros y animales exóticos. Alguien hasta puso a la venta a un bebé.

Thank you Facebook Marketplace for giving me the opportunity to buy babies or guns... pic.twitter.com/4g08zXkpmk

— Zack Neiner (@ZackNeiner) 3 de octubre de 2016

Potenciar en Facebook el contacto de proximidad y la venta de segunda mano sin necesidad de introducir una plataforma de pago o envío suena bien. Es un buen plus a una plataforma que usa un montón de gente, pero no va a estar libre de riesgos.

En primer lugar, si piensas vender algo a un desconocido a través de Facebook vas a tener que revisar previamente tu configuración de privacidad para que no aparezcan públicamente tus datos personales o cualquiera de tus publicaciones, ubicaciones y demás informaciones.

El buscador de la red social recopila información pública y la muestra a los demás, así que si no quieres que el comprador sepa dónde trabajas o estudias será mejor que no lo expongas a la vista de cualquiera.

Un error de principiante sería pensar que como Marketplace está vinculado a perfiles de Facebook, directamente te van a aparecer personas de máxima confianza. Los perfiles falsos son legión y también intentarán hacer que piques con chollos increíbles, así que aplica la misma lógica que cuando ves en un mercadillo de segunda mano ofertas imposibles o cuando compras en tiendas online desconocidas o de perfil dudoso.

Tampoco caigas en la tentación de comprar productos ilegales ya que, aunque la charla sea entre dos personas, los anuncios los puede ver cualquiera, incluida la Policía.

Y, lo más importante, piensa si realmente te compensa perder privacidad o arriesgarte con una compraventa por internet. Sobre todo si en algún momento a Facebook le da por incluir pagos online como eBay.