En 2006 la palabra 'tendencia' estaba reservada para los expertos en pasarelas de moda y de estilo de vida. Y no sólo en el mundo real, también en internet, donde ya había algunos gurús, aunque el aumento vertiginoso de estos influidores (o 'influencers') no se diera hasta el pelotazo de las redes sociales.

Ahora la vemos en todos los lados. Al hacer una búsqueda móvil en Google, al echar un vistazo en Twitter y en las webs de los medios de comunicación: ser un detector de estas tendencias es un requisito esencial para cualquier aspirante a un puesto de periodista digital o 'community manager'.

Para remontarnos a los orígenes de las tendencias, tenemos que viajar diez años atrás, cuando un grupo de ingenieros del Estado de Virginia fundaron una compañía llamada Summize. Lo que en principio parecía un motor de búsqueda más, como Google, escondía algo más...

Su cofundador y jefe del equipo cientifico de datos, Abdur Chowdhury, es el gran artífice de introducir un componente humano a la simple indexación de datos. Lo importante era la síntesis, pero también que ésta fuera en tiempo real, y que incluyera el análisis de sus sentimientos. Por eso añadían los típicos comentarios en forma de opinión que se dejan en los productos de las tiendas online y lo que se escribía en los blogs.

Pero la incipiente herramienta que en 2006 empezaba a tomar la temperatura de las opiniones globales mejor que ninguna otra era Twitter. Por eso desde Summize ofrecieron su tecnología a la plataforma y pronto tuvieron un matrimonio de conveniencia muy exitoso: el primer gran evento monitorizado en tiempo real fue el lanzamiento del primer iPhone.

En 2008 Twitter engullió a la empresa y Chowdhury se convirtió en el científico de datos principal de la red de 'microblogging'. Y poco después vinieron los hashtags y los 'trending topics'.

El padre de esta gran utilidad no se acuerda de quién fue o de cuándo se acuñó el término, pero cuenta a la BBC que la intención era “montar un algoritmo para calcular lo que la gente habla”, por lo que comenzó con las “personas, lugares y nombres que se discutían en cada momento en Twitter”. El algoritmo original se centraba en los picos de la conversación online.

De esto ha pasado ocho años, una cifra enorme en internet, y el sistema ha sido copiado por muchas otras redes sociales y webs. Aunque Chowdhury cree que se ha pervertido la idea original, ya que en la mayoría de ocasiones se busca algo interesante que la gente pueda comentar para crecer en la lista de tendencias aunque no sea algo de lo que la gran mayoría de la gente quiera hablar.

Diez años después, Jack Dorsey, cofundador y CEO de Twitter, sigue dando las gracias a Chowdhury... aunque ya hace cinco años que dejara la compañía.