Hay errores que se pagan caros y hay otros que se olvidan enseguida, pero incluso estos últimos son peligrosos porque se quedan ahí, en la memoria, esperando para volver a asomarse en el futuro en cuanto la ocasión sea propicia. Si Tumblr da un paso en falso en 2014, dirán que es culpa de Yahoo!. Si lo da Facebook, que ya está copiando a la competencia. Si es Google, que nos quiere meter G+ hasta en la sopa...

En muchos casos, las malas lenguas no irán desencaminadas, pero en otros probablemente sí. Por eso los gigantes de internet tendrán que andar con pies de plomo si en el año que comienza no quieren enfadar a sus adeptos como lo han hecho en algunos momentos de 2013.

Tumblr comienza a censurar etiquetas tras la compra de Yahoo!

En general, la venta de Tumblr a Yahoo! por la nada despreciable suma de 1.000 millones de dólares levantó suspicacias en un sector de los usuarios que prácticamente daba por perdida la plataforma. 'Esto jamás volverá ser lo que era', pensaban. En manos de una multinacional, la rebelde y desvergonzada red de 'tumblogs' tendría que dejar de ser, necesariamente, tan políticamente incorrecta.

Algunos creyeron ver la confirmación cuando, de repente, algunas etiquetas relacionadas con contenido para adultos o con la homosexualidad no aparecían en las búsquedas desde la aplicación móvil. Parecían haber sido censuradas, pero el cofundador y aún máximo responsable de la web, David Karp, salió al paso de las críticas negando la mayor. Según él, todo era culpa de un error técnico y de las políticas de las tiendas de aplicaciones, que tienen sus propias restricciones para el contenido para adultos y Tumblr no puede hacer otra cosa que cumplirlas.

La explicación dejaba ciertas lagunas y, para muchos, no fue suficiente. El equipo de Tumblr tendrá que seguir trabajando duro en 2014 si quiere demostrar a sus usuarios que la compra de Yahoo! no ha trastocado la filosofía de la plataforma.

Facebook copia los 'hashtags' de Twitter

Aquí lo bautizamos como la 'tuiterización' fallida y no parece que el panorama haya cambiado mucho desde entonces. No era mala idea, porque a Twitter le funcionan, pero Facebook llegó demasiado tarde a implementar los 'hashtags' y, además, las marcas se apoderaron de ellos. Ahora si un usuario ve la almohadilla en la red de Zuckerberg, casi inmediatamente la asocia con publicidad.

Yahoo! rediseña su sistema de correo

Y aquí también hay copia, concretamente de GMail, que para algo es el sistema de correo electrónico más popular del momento. Se suponía que el cambio de diseño era una buena noticia para los usuarios, porque venía acompañado de un aumento en la capacidad de las cuentas hasta 1TB (que no es precisamente poco). Sin embargo, en el camino se habían quedado algunas funcionalidades que los acérrimos de Yahoo! Mail enseguida comenzaron a echar de menos: abrir correos en diferentes pestañas, agrupar mensajes por remitente... Además, los usuarios se quejaban de que el servicio iba más lento y daba demasiados fallos.

YouTube vincula los comentarios con Google+

No es el único de los volantazos que ha dado Google para promocionar su red social que no ha gustado a los usuarios, pero sí el que más polvareda ha levantado. Se suponía que el nuevo sistema de comentarios de YouTube, que requería estar conectado a G+, acabaría con los 'trolls' y las malas formas del pasado, pero sucedió precisamente los contrario.

Los detractores del cambio aprovecharon las lagunas de su implementación para atacar con una avalancha de 'spam' y comentarios basura que finalmente Google metió bajo la alfombra. Sin embargo, el sistema sigue ahí y en cualquier momento podrían reanudarse las hostilidades. La 'gran G' tendrá que andarse con cuidado.

Twitter cambia el sistema de bloqueo

Esta polémica fue efímera, pero es solo un ejemplo de algo que a Twitter le sucede a menudo: en cuanto tocan algo, algún grupo de usuarios monta en cólera. Pasó con las líneas azules para seguir el hilo de las conversaciones, pasó con las fotos grandes en la 'timeline' y pasó, sobre todo, con el sistema para bloquear usuarios que duró solo unas horas. ¡Unas horas!

La intención era buena: con el cambio, el usuario molesto no se enteraba de que había sido bloqueado, así que te ahorrabas situaciones incómodas. Pero, claro, era penoso para la privacidad, porque a cambio el moscón podía seguir leyendo tus publicaciones y contestando como si nada. Simplemente, a ti no te llegaban sus menciones.

Lo dicho, duró solo un rato. Tal fue la ira con que reaccionaron los usuarios que Twitter tuvo que dar marcha atrás y dejar las cosas como estaban.