Nació en 2010 como una alternativa a Skype pensada para el móvil y tuvo su momento de gloria cuando era una de las pocas apps que permitían llamar gratis. A día de hoy, Viber aún está en la brecha, compitiendo en un mercado con WhatsApp, WeChat, Line, Telegram, Snapchat y los mil y un servicios de mensajería instantánea que se reparten el codiciado pastel que antaño se comían las 'telecos'.

Viber, con sede en Chipre, fue comprada hace tan solo unas semanas por el gigante chino del comercio electrónico Rakuten por 900 millones de dólares. No son los 19.000 que desembolsó Facebook por WhatsApp, pero no deja de ser un éxito para la empresa, que se ha convertido en la más cara de las adquisiciones de la firma asiática, que aspira a convertirse en la “compañía de servicios de internet número uno del mundo”.

¿Y se supone que Viber será su punta de lanza? Parece que eso pretenden, aunque la app no pasa precisamente por su mejor momento de popularidad. Muchos la tienen instalada y llevan meses o años sin abrirla, otros tal vez se deshicieron de ella hace tiempo y los restantes deberían plantearse hacerlo ahora mismo ¿Por qué? Porque los archivos multimedia (fotos, vídeos) y las coordenadas geográficas que envías a través de Viber se transmiten en claro, sin cifrado alguno, y por tanto son perfectamente visibles para cualquiera capaz de interceptarlos.

Estos son los primeros frutos de una nueva investigación de los españoles Pablo San Emeterio, miembro del departamento de I+D de Optenet, y Jaime Sánchez, del Centro de Operaciones de Seguridad de una multinacional de telecomunicaciones y autor del blog Seguridad Ofensiva, conocidos por sus trabajos sobre la seguridad de servicios de mensajería como WhatsApp y Snapchat.

Llevan poco tiempo analizando las vulnerabilidades de Viber, pero ya han dado con una de lo más sangrante, sobre todo en el marco de una escalada de preocupación por la privacidad como la que vivimos desde que Edward Snowden aireó los trapos sucios del espionaje estadounidense. En su momento, el perfil oficial de Viber en Twitter ofrecía la siguiente respuesta a un usuario:

“Nuestros sistemas son muy seguros. No estamos afiliados a la NSA”. Y no dudamos que sus palabras fueran ciertas, pero daba exactamente igual. No hacía falta que Viber entregase las fotos y los vídeos de sus usuarios a la NSA porque los podían ver cuando quisieran. Ellos y quien fuera: ni estaban ni están cifrados.

Por lo tanto, si eres un fan acérrimo de la app y no estás dispuesto a abandonarla, piénsalo muy mucho antes de compartir algo importante. No solo estará al alcance de los espías profesionales. En realidad, podrá verlo cualquiera que sea capaz de interceptarlo, por ejemplo, cuando utilices una WiFi pública.