Para la red social creada y dirigida por Mark Zuckerberg los vídeos son de vital importancia, y por eso mismo activaron hace ya tiempo la reproducción automática e incluso incluyeron un minúsculo contador de reproducciones bajo cada uno de los vídeos compartidos por los usuarios de Facebook. Sin embargo, este elemento clave para el negocio de la compañía habría sido edulcorado por la propia red social.

Durante al menos dos años, los cálculos llevados a cabo por Facebook para medir la cantidad de tiempo que sus usuarios pasan viendo vídeos han sido erróneos, dando lugar a un resultado claramente inflado. Tanto es así que el dato de permanencia en los vídeos ha llegado a ser un 80% mayor que el real.

Según explican desde Facebook, todo se debe a una inocente confusión: mientras la red social definió la duración media de los vídeos vistos como “el tiempo total dedicado a ver un vídeo dividido entre el número total de personas que lo han reproducido”, a la hora de la verdad se calculó “el tiempo total dedicado a ver un vídeo dividido sólo entre el número de personas que lo han visto durante 3 o más segundos”.  Así, la cifra resultante era mayor.

Sin embargo, las consecuencias de este supuesto error no son tan inocentes como sus presuntas causas: el dato es utilizado por las agencias de publicidad para contratar campañas de vídeo, por lo que una parte de los ingresos de Facebook habría variado gracias a este dato inflado. A pesar de ello, desde la compañía aseguran que “el error ha sido solventado, no afectó a la facturación, y hemos informado a nuestros socios”.