¿Os acordáis de cuando hablábamos de Obama como el Mesías internauta que venía a cambiar la política con las redes sociales bajo el brazo? Pues olvidadlo. Desde la campaña electoral de 2008, que le llevó por primera vez a la Casa Blanca, han pasado muchas cosas. Y ahora el perfil en Twitter del presidente 'geek' de los Estados Unidos se ha convertido en poco menos que un chiste. Una especie de autoparodia.

Composición de lugar: un tipo cualquiera a los mandos de una cuenta de Twitter se hace pasar por un personaje famoso publicando lo que se le viene en gana. Que si ahora hablo de una serie que echan por la tele, que si ahora comento la actualidad deportiva... Un poco de todo. Los seguidores de la 'celebrity' en cuestión no se percatan. La foto y el nombre son reales, incluso la cuenta está verificada.

Algo así sucede con @BarackObama. Los más de 41 millones y medio de 'followers' del dirigente asocian la cuenta con la persona, o al menos con su equipo de colaboradores cercanos. Qué menos que dejarla en menos de un 'community' de confianza. En apariencia, no ha cambiado nada respecto a hace un par de años. ¿Verdad?

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Fíjate en la biografía, que ahí se encuentra la primera pista. “Esta cuenta está gestionada por el equipo de 'Organizing for Action'. Los tuits del presidente están firmados -bo”. Bueno, nada que salga de lo normal, ¿no? Rubalcaba también suscribe con sus iniciales los mensajes de su 'puño y letra'. Y además acabo de buscar en Google y OFA es la organización sin ánimo de lucro que se hizo cargo de la campaña de Obama en 2012. Todo encaja, ¿no?

Pues sí y no. Lo cierto es que desde aquella campaña el perfil está 'alquilado' a OFA, que hace con él, dentro de un orden, básicamente lo que quiere. Obama, el presidente de las redes sociales, lleva cuatro meses sin firmar un solo tuit. Y, lo que es peor, parece haberse desentendido por completo de la cuenta.

Febrero está siendo un mes clave. El equipo de OFA ha decidido cambiar de estrategia y ahora se aprovecha de la confusión para hablar en nombre del mismísimo presidente de los Estados Unidos. Como cuando dio la enhorabuena al jugador de fútbol americano Michael Sam por reconocer abiertamente su homosexualidad...

… o cuando pidió al personal que se abstuviera de comentar el último capítulo de la serie House of Cards antes de que él pudiera verlo:

¿Palabra de Obama o palabra de OFA? De cara a los usuarios, lo primero. De cara a los medios de comunicación de medio mundo, también. Pocos instantes después de la publicación de cada uno de estos tuits, centeneras de medios de comunicación de todo el mundo recogían la noticia. Por ejemplo, la española agencia EFE, que tituló “Barack Obama, enganchado a 'House of Cards'", atribuyendo en todo momento las declaraciones al presidente y sin aclarar que es OFA quien se encuentra detrás de su perfil de Twitter.

Menudo lío, ¿no? Porque eso de poner palabras en boca de otro no está nada bien, y menos si es un líder mundial y de sus palabras (por vanas que sean) está todo un planeta pendiente. ¿Están jugando a confundirnos a propósito o @barackobama se ha convertido simplemente en una parodia de sí misma?

El caso es que aquel tuit sobre la serie House of Cards lleva más de 40.000 retuits en el momento de escribir estas líneas, y eso es todo un éxito para cualquier campaña promocional en 'social media'. Estos impactos hacen que la cuenta genera interés y eso repercute en el resto de mensajes que se envían desde ella, incluidos los que llevan a la página de donaciones de OFA. ¿Pensabas que lo hacían por amor al arte? Esto es política, amigo, y alguien tendrá que financiar la próxima campaña...