Recuerda al típico garito de moda con una lista para entrar, una cola interminable y pocas posibilidades de saltártela salvo que seas una persona con contactos. Tal es la demanda de acceso que las entradas se revenden en eBay. Todo el mundo quiere ver con sus propios ojos todo eso que dicen de Ello, la nueva red social que algunos ya han bautizado como el 'antiFacebook'.

En la puerta de esta discoteca hay un letrero, a modo de manifiesto: “Tu red social pertenece a los anunciantes. Cada publicación que compartes, cada amigo que haces, cada enlace que sigues es registrado, almacenado y convertido en datos (…) Tú eres el producto que se compra y se vende”.

Tras el recado a la competencia, continúa: "Creemos que se puede hacer mejor. Creemos en la audacia. Creemos en la belleza, la sencillez y la transparencia. Creemos que la gente que hace cosas y la gente que las usa deben ser socias". Y tú, harto de promesas ajenas que jamás se cumplen, decides darle una oportunidad. No eres el único: 31.000 personas por hora se están sumando a la cola para entrar en Ello, un local que ya está abarrotado aunque aún se accede solo con invitación.

Ello

Dentro se hace lo que se suele hacer en sitios como Facebook o Twitter - publicar actualizaciones de estado, fotos de perfil, hacer amigos y seguir a gente -, pero la gran diferencia es que nadie te pregunta quién eres, a qué colegio has ido, qué religión profesas y otras cosas muy privadas que luego sirven para atiborrarte a 'spam'.

La actual versión vio la luz en abril, tras un año de pruebas en el que solo 100 usuarios, amigos de los fundadores –la mayoría artistas, diseñadores e informáticos–, tenían acceso.

El boca a boca comenzó a jugar su rol y la viralidad llegó enseguida, en mayo, cuando la prensa estadounidense empezó a hablar del éxodo de gais y transexuales en Facebook a cuenta de su restrictiva política de nombres. Cada hora, 4.000 usuarios partían de la plataforma de Zuckerberg rumbo al paraíso de la privacidad. Allí pueden llamarse como quieran.

Logo Facebook pulgar abajo

Además, la política de Ello es tolerancia cero con el acoso y los absusos, principal razón por la que miembros de la comunidad LGTB se vieron obligados a usar un nombre falso en otras redes sociales. Por eso no se van a Twitter. Por eso se van a Ello, que además es nueva y está de moda.

Pero no es oro todo lo que reluce, claro. Tras Ello también hay inversores que pedirán cuentas llegado el momento. De algún modo tendrán que hacer negocio. Si no venden tus datos ni insertan anuncios, ¿de qué van a vivir?

De momento hablan de servicios 'premium' para personalizar tu perfil, estilo 'freemium', pero eso suena al cuento de la lechera. “La gran mayoría de las funcionalidades de Ello, las que todos usamos cada día, siempre van a ser gratis, y seguiremos mejorándolas. Cuando eliges pagar una pequeña cantidad de dinero por una funcionalidad nueva, contribuyes a sostener Ello como una red libre de anuncios y nos ayudas a hacerla cada vez mejor”.

Cabe recordar, como ellos mismos hacen, que las redes sociales y chats más populares también eran gratis al principio y todos –salvo WhatsApp– cayeron, antes o después, en la tentación de la publicidad ¿Le sucederá lo mismo a Ello? Tendremos que seguir haciendo cola para comprobarlo.