Solemos pensar que la popularidad en redes sociales hay que ganársela y, sobre todo, que no es lo mismo ser famoso o 'famosete' que ser un usuario respetado por la comunidad. Hay 'celebrities' y personajes célebres, que no es lo mismo. Gente con tirón y gente con credibilidad. Sin embargo, las líneas que separan estos perfiles son más bien difusas. De hecho, ni siquiera está claro que nos fiemos más de un humano que de un simple robot.

Lo han demostrado un grupo de investigadores de la Universidad de Turín capitaneados por el profesor Luca Maria Aiello, y como muchos grandes descubrimientos, ha sido fruto de la serendipia.

La historia comienza en 2009, cuando los académicos se dispusieron a investigar la red social sobre literatura aNobii.com, un espacio, ahora propiedad de Mondadori, en el que un millón de amantes de las letras a nivel global intercambian conocimientos, opiniones y recomendaciones. Para ello, crearon una araña que iba saltando de perfil en perfil a través de sus contactos, de tal forma que generaba con sus movimientos un mapa de las conexiones en la red social.

Por aquel entonces era suficientemente reducida como para rastrearla entera cada 15 días, pero había un inconveniente, que más tarde se convertiría en una bendición: para poder usar su 'bot', los investigadores se vieron obligados a crear un usuario falso al que bautizaron con el nombre de lajello.

El invento funcionaba bien hasta que, en julio de 2010, algo cambió en la red social. aNobii.com dio a sus usuarios la opción de comprobar, estilo LinkedIn, quién había visitado su perfil. Así, la gente empezó a ver un par de veces al mes la huella que lajello iba dejando en sus perfiles. Y lo curioso es que no decidieron ignorarlo. Todo lo contrario.

Aiello y compañía tuvieron una idea. “Las inesperadas reacciones que provocaba el 'bot' con sus visitas nos motivó a poner en marcha un experimento social en dos partes para responder a la pregunta '¿puede un individuo sin credibilidad ganar popularidad e influencia?'” Y, sobre todo, ¿puede hacerlo partiendo de cero y de la noche a la mañana?

Se pusieron manos a la obra. Empezaron a registrar las reacciones suscitadas por las idas y venidas del 'bot', cosas como el número de mensajes recibidos, el contenido, los enlaces y cómo variaban todas estas cifras a lo largo del tiempo. Pero tenían que seguir cumpliendo una norma que, involuntariamente, se habían autoimpuesto: lajello podía visitar otros perfiles, pero en ningún caso hablar o interactuar de otra forma con los usuarios.

Los resultados fueron sorprendentes. Cada vez que lajello iniciaba una ronda de visitas, se desataba una avalancha de comentarios en su muro. Cuando terminaba la ronda, la gente dejaba rápidamente de enviar mensajes, pero volvía a retomarlo con la misma intensidad cuando el 'bot' llegaba de nuevo.

De este modo, en diciembre de 2011, lajello ya se había convertido en uno de los usuarios más populares de aNobii.com, el segundo en términos de mensajes recibidos por detrás de un famoso escritor. Había sido el destinatario de 2.435 mensajes enviados por 1.200 personas distintas. Y todo ello sin hacer prácticamente nada. “Hemos demostrado que un 'spambot' muy sencillo puede atraer un gran interés incluso sin emular aspectos del comportamiento típico humano”, sentencia Aiello.

Pero esto, en realidad, solo era la primera parte del experimento. Ahora les faltaba evaluar la capacidad de influencia de lajello. Para ello, pusieron al 'bot' a hacer recomendaciones. Y, de nuevo, los resultados fueron esclarecedores. “De los 361 usuarios que crearon al menos una conexión social en las 36 horas siguientes a una recomendación, el 52% siguieron la sugerencia que les había dado del 'bot'”. Increíble, pero cierto.

La historia es verdaderamente impactante, pero el final deja un sabor de boca agridulce. El experimento tuvo que acabar cuando la red social suspendió la cuenta de lajello, a raíz de una discusión entre usuarios que se preguntaban si era o no un robot. Una lástima, pero ya le había dado tiempo a averiguar un buen puñado de cosas.

Lo más interesante no es lo sencillo que al parecer es convertir a un 'bot' en alguien popular, si no lo fácil que después resulta convertir dicha popularidad en influencia. Lo que decíamos al principio: no es lo mismo ser 'celebrity' que un personaje célebre, y lajello de repente se convirtió (casi) en lo segundo.

¿Moraleja? Cuidadín con los 'bots', que son muy listos y encima están viviendo una segunda edad dorada.