Existen varias formas de hacerlo. Primero prueba a borrarlos desde el propio Twitter. Si recuerdas el tiempo en el que lanzaste los tuits, búscalos por fecha. Si no, prueba a hacerlo por palabras clave o usuario, en caso de que te metieras con alguien.

Pero si no tienes ni idea de cuándo hablaste de más, siempre podrás pedir tu historial de tuits para localizar los conflictivos o vergonzosos. Para ello, deberás pinchar sobre tu foto de perfil, acceder a Configuración y en Cuenta hacer clic sobre Solicitar Tu Archivo. En un par de días, Twitter te enviará un correo con un documento HTML donde aparecerán los tuits.

Aunque no hará falta que esperes demasiado. Existen aplicaciones web que localizan y eliminan tuits en cuestión de segundos. Es el caso de TweetDelete, capaz de eliminar hasta 3.200 mensajes a la vez, o TweetDeleter con el que además de borrar hasta 100 tuits en un segundo, podrás programar a partir de cuándo quieres que se borren los mensajes que lanzas.

Por último, debes saber que Google puede recuperar tus antiguos tuits si alguien le da por buscarlos. Para evitarlo, intenta enterrar el enlace a base de posicionamiento. Si eso no funciona y andas desesperado, siempre podrás rellenar el formulario de derecho al olvido. O algo más fácil: elimina la cuenta de Twitter y crea una nueva. ¡Y esta vez muérdete la lengua!