Que China es una dictadura es algo de lo que, a día de hoy, nadie en su sano juicio está en capacidad de negar.

Y si es una dictadura a nivel ejecutivo, la censura y vigilancia en internet no es ni mucho menos menor: y es que, mientras hay países que luchan por frenar el espionaje online, en China están encantados de potenciarlo aún más.

Pero la censura y la manipulación no sólo se ejerce a nivel de vigilancia y espionaje, sino que también alcanza el ámbito de las redes sociales. Así lo afirma al menos un reciente estudio publicado por Harvard, que asegura que el gobierno chino se está encargando de manipular todo el contenido que circula por las redes sociales y que, de un modo u otro, podría acabar perjudicando al Ejecutivo del país.

Sin embargo, no sólo se trata de censurar el contenido creado, sino también de producir otro contenido nuevo. En concreto, según el estudio, el Gobierno habría organizado una extensa red de 'colaboradores' que se encargan de publicar mensajes en redes sociales favorables al régimen chino. En total, más de 488 millones de falsos mensajes que se encargan de 'contraprogramar' las críticas al Gobierno.

Según las fuentes de Harvard, entre estos grupos organizados podría haber ciudadanos aislados contratados por el Gobierno chino, pero sobre todo por los propios funcionarios que trabajan en los diversos ministerios del país.

'El Club de los 50 céntimos'

Lo cierto es que, puestos a manipular, el trabajo está bien o mal pagado en función de lo que se publique. Según la filtración de datos a la que accedió el equipo de investigadores de Harvard, los acólitos del Partido Comunista de China acababan cobrando 50 céntimos de yuan por cada uno de los mensajes falsos y manipulados que escribían y publicaban.

Y lo peor de todo quizá no sea lo que hemos contado hasta ahora, sino que todos los datos que hemos contado por el momento datan de los años 2013 y 2014, cuando las redes sociales no gozaban, ni de lejos, de la popularidad que tienen ahora mismo.

No parece nada descartable, por tanto, que la manipulación y los mensajes falsos a día de hoy sean incluso mucho más numerosos, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez son más los ciudadanos que pueden acceder a informaciones 'extraoficiales' y acabar desarrollando una ideología muy distinta a la que pretende instaurar el Partido Comunista de China entre todos los habitantes del país.