Los terroristas han encontrado en internet y en las redes sociales el lugar perfecto para salpicar el mundo de mensajes de odio rápidamente. Sus canales preferidos son las redes sociales, a las que alimentan de contenido continuamente.

Los gobiernos y las tecnológicas se han dado cuenta del terrible problema y están comenzando a actuar, a pesar de la enorme velocidad con la que se propagan los mensajes de los bárbaros. Lo hacen igual de rápido que las abejas asesinas del episodio de 'Black Mirror' en el que éstas que se encargan de matar gente con una simple orden en una red social.

El centro de investigación británico Policy Exchange ha realizado un informe de más de un centenar de páginas en el que analiza este fenómeno a nivel global. Explican como utilizan la red los extremistas y, además, dan consejos para evitar que ganen la batalla en ese terreno.

Los datos del informe

Los analistas contaron los 'clics' entre el 19 de febrero y el 3 de mayo de 2017 en contenido de corte yihadista, entre los que se llevaba la palma un enlace corto que circuló por Telegram y un 40% del tráfico que venía de Twitter, una red social que desde 2015 ha tenido que cerrar casi un millón de cuentas relacionadas con terrorismo.

El contenido del Estado Islámico, en el que se centra el análisis, circula desde hace unos tres años con unas cien piezas nuevas semanales, la mayoría de ellas en vídeo. Los reveses en el campo de batalla y las pérdidas territoriales no han sido un impedimento para que creen más de 2000 piezas audiovisuales “oficiales”, según recogen los autores en el texto titulado 'La nueva guerra en la red'.

La audiencia en el período analizado se concentró en Turquía (16.810 clics), Estados Unidos (10.388 clics), Arabia Saudita (10,239 clics), Irak (8,138 clics) y Reino Unido (6,107 clics). Este último es el primer país europeo que aparece en la lista. En Europa, sólo Alemania aparece en el puesto 11, en un recuento en el que España no aparece.

¿Qué medidas piden los expertos que se tomen y cuáles se han tomado hasta la fecha?

Esta oleada de extremismo online tiene que ser combatida, según los autores del informe, con más medidas por parte de las grandes tecnológicas, que finalmente son las transmisoras del mensaje. Piden también que los gobiernos aúnen esfuerzos supranacionales y que establezcan sanciones económicas, además de potenciar regulares independientes del contenido que se comparte en redes sociales.

Twitter, una de las grandes afectadas, ha emitido recientemente un informe de transparencia en el que afirma que sólo en el primer semestre ha desactivado 300.000 cuentas relacionadas con terrorismo, el 75% de ellas antes de ser utilizadas.

En YouTube anunciaron medidas en este verano para mejorar el autoprendizaje de la plataforma y que ésta pueda eliminar más rápido vídeos de corte extremista.

Facebook, por su parte, sostiene que comparte una base de datos con el “rastro digital” de páginas en las que se pueda compartir propaganda terrorista. También ha anunciado que está utilizando inteligencia artificial para rastrear imágenes, vídeos y textos que se puedan compartir en cuentas en la red social.