En este 2015 que acaba hasta siete tendencias han aparecido en el mercado

1. Si miramos las pantallas, vemos que la resolución -aspecto vital- ha ganado enteros en los últimos años. En 2015, el Full HD es cosa de casi cualquiera y a partir de los 250 euros es raro el terminal que no la incorpora. Casi lo mismo podríamos decir del peldaño anterior, el HD, que no se suele escapar a nadie que ofrezca un smartphone que parta de entre 150 y 200 euros. Que una pantalla de una calidad más que aceptable sea un estándar, y no un lujo, es una de las mejores noticias para la democratización de los teléfonos móviles. La calidad implica mucho más que la resolución, pero es un buen punto de partida.

2. Otra tendencia acentuada en 2014 y más que consolidada en 2015 es la de equipar cámaras frontales casi tan buenas -o incluso más en casos extremos- que las traseras. Una empresa necesita vender, y para eso ha de mirar al mercado. Y por esa ventana se vislumbra una sociedad donde la cámara frontal ha ganado enteros en los últimos años. Los casos en los que la cámara trasera queda relegada al olvido ya asoman la patita. La búsqueda de móviles priorizando que haga selfies excelentes no es una teoría de bar, es lo que hay y los fabricantes se adaptan a ello con modelos como el HTC Desire Eye, el LG G4, el Lumia 735 o el Honor 6, por dar algunos ejemplos.

3. Y ya que hablamos de HTC, recordemos el reciente One A9, criticado ampliamente por ser básicamente un intento de iPhone 6 con Android. Bueno, lo cierto es que lo es de forma descarada. Aún así, esto tiene un matiz: los terminales con cuerpo de aluminio tienen un margen de diseño reducido, por lo que es más difícil innovar con él que con el policarbonato tradicional que en otra época hacían servir Samsung, Sony, Apple y compañía. De ahí que, si hablamos de aluminio, la historia parezca demasiado similar en muchas marcas. Pero una cosa es aceptarlo y otra es abusar.

4. Volviendo a las buenas noticias de 2015, llegó el LTE para todos. O casi. Lo que en 2013, con el tímido y progresivo crecimiento de esta tecnología en España, quedaba relegado a smartphones de alta gama (y por tanto, alto precio), ha ido bajando de nivel en la misma medida que el tiempo avanzaba. Ahora, casi tres años después, muchísimos terminales de bajo coste también tienen conectividad LTE o 4G (que no son lo mismo, pero a efectos prácticos sí), lo cual redunda en mayores velocidades de descarga, menor latencia y un consumo menor de la batería.

5. Algo que sucede también en un sentido similar: el desbloqueo dactilar está de moda, y cada vez a menor precio. Le terminará de pasar lo mismo que al LTE, llegará a todos los niveles en cuanto la tecnología se siga estandarizando, asentado, y por tanto bajando el coste del componente. Modelos que no forman parte de la gama más alta como el OnePlus 2, el Galaxy A8, el Meizu MX5 o el Honor 7 hacen gala de ello. Si a eso le unimos que Google ya implementó Android Pay, su plataforma de pago a nivel de sistema, tenemos un futuro más que prometedor. Lo cual nos lleva al siguiente punto...

6. Los pagos móviles. Apple Pay golpeó primero (aunque en España sigue en modo 404, 'llegada not found'). Más tarde llegó Samsung Pay, que sí parece que será una realidad en nuestro país más pronto que tarde. Luego, como decíamos, Android estrenó plataforma y, más recientemente, hemos visto cómo incluso LG se anima con su sistema propio. Al final se trata de poder pagar desde el móvil en cualquier datáfono con NFC... o incluso sin él, en el caso de Samsung.

7. Y por último, y volviendo al principio, todo lo que no sea iOS o Android ha desaparecido, con la salvedad de Windows, que está en su última oportunidad para volver a la vereda de la relevancia. Entre los dos acaparan más del 97% de cuota de mercado mundial. BlackBerry y todas las apuestas alternativas al duopolio cayeron , yWindows está en el minuto 1 de su prórroga. Con Windows Phone no pudo hacer gran cosa en cuatro años pese a sus buenas voluntades y excelente hardware, así que Windows 10 es su clavo ardiendo.