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PODRÍAN HABER GANADO UNA BUENA SUMA DE MILLONES

El sensor de huellas dactilares que Samsung debería haber comprado

Una simple decisión le podría reportar a día de hoy a la firma coreana una importante suma de dinero. Cuando los sensores de huellas aún no habían llegado a nuestros dispositivos, Samsung tuvo en su mano la opción de adquirir una de las compañías más punteras en el sector. No lo hicieron y ahora, años más tarde, se arrepienten de aquella metedura de pata.

Sensor de huellas dactilares

Kārlis Dambrāns en Flickr CC Sensor de huellas dactilares

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José Luis Avilés | @pepelus | Madrid
| 04.11.2015 01:45

Como seres imperfectos que somos, no son pocos los momentos de nuestras vida en los que tomamos decisiones erróneas. Y no solo nos ocurre a nosotros, simples mortales, a la hora de decantarnos por un plato u otro en un restaurante, por una determinada película en el cine o por un pantalón concreto cuando vamos de compras. Hasta esos gigantes de la tecnología que aciertan en multitud de ocasiones, tal y como demuestran sus cuentas de resultados, de cuando en cuando cometen alguna pifia. Nadie está exento de meter la pata cuando de tomar una decisión se trata.

Si no, que se lo digan a los responsables de Samsung. Cuando la mayoría de fabricantes no habían incorporado aún a sus dispositivos los detectores de huellas dactilares con los que ahora vienen equipados casi todos los smartphones, la compañía coreana tuvo una oportunidad de oro para tomar una posición privilegiada en ese mercado.

Tanto es así que fue a última hora cuando todo se truncó. Cuando eran muchos los que daban por cerrado el acuerdo entre Samsumg y Fingerprint Cards AB, allá por octubre de 2013, ambas empresas salieron a desmentirlo. Finalmente, la compra que, según se especulaba, se cerraría por 650 millones de dólares (más de 580 millones de euros) no se llegó a efectuar.

La firma sueca era, por entonces, una de las más punteras en el desarrollo de este tipo de tecnología. No obstante, no ha acaparado gran protagonismo desde que se anunciase la ruptura de aquel acuerdo con el gigante asiático. Pese a todo, sus ingresos no han dejado de crecer a día de hoy. En el tercer trimestre de 2015, sin ir más lejos, sus beneficios ascendieron a 960 millones de coronas suecas (más de 102 millones de euros), muy por encima de las previsiones, que en agosto se situaban en los 860 millones de coronas suecas (algo más de 91 millones de euros).

Además, en el momento de las negociaciones entre Samsung y Fingerprint Cards, pocos eran los gigantes de la tecnología que habían comenzado a utilizar este tipo de sensores. Tanto es así, que Apple, que ya en 2012 compró la empresa AuthenTec por 356 millones de dólares (más de 320 millones de euros), era la única firma que había lanzado al mercado un dispositivo con detector de huellas. Fue en septiembre de 2013 cuando presentó el iPhone 5s, que venía equipado con el revolucionario Touch ID.

Ni OnePlus, ni Oppo ni Huawei habían implementado este sistema de seguridad en sus dispositivos. Ahora, los últimos smartphones de todas estas compañías, sus buques insignia, vienen equipados con sensores de huellas dactilares. No todas estas firmas han recurrido a la tecnología desarrollada por Fingerprints Cards AB, pero sí que lo han hecho, por ejemplo, Huawei y Oppo.

Otro gigante que ha recurrido a esta firma sueca para utilizar sus sensores ha sido LG a la hora de fabricar los nuevos Nexus 5S y 6P para Google, algo que ha otorgado un mayor protagonismo al trabajo de Fingerprints Cards y ha logrado que haya quien cuestione el liderazgo de la firma Authentec, propiedad de Apple, y su Touch ID implementado en los iPhone.

¿Qué quiere decir esto? Que de haber tomado la decisión acertada en octubre de 2013, Samsung habría logrado una posición privilegiada en el mercado de este tipo de sensores y habría evitado recurrir a otra compañía para incluirlos en sus propios teléfonos móviles. Tuvo la oportunidad de convertirse en proveedor, metió la pata y ahora puede pagar caro su error.

Porque, claro está, para no quedarse a la zaga, el gigante coreano ha usado esta tecnología en su último dispositivo. De hecho, el Galaxy S6 viene equipado con el sensor de la compañía estadounidense Synaptics.

Y es que, lo creamos o no, nadie está a salvo de tomar el camino equivocado. Lo importante es aprender de todas estas lecciones, para así no volver a tropezar en la misma piedra.

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