Tengo que admitir que no soy capaz de esperarme a que algo nuevo se lance en el mundo de la tecnología. Casi rompo mi ordenador instalando la versión preliminar de Windows 10 y no pude esperar a la actualización OTA de Android 5, así que me la instalé a riesgo de cargarme también mi smartphone. Tengo suerte y todos mis cacharros van como la seda, y he vuelto a corroborar esto instalando la versión preliminar de Android M, el nuevo SO de Google para móviles, y usándola durante una semana como si fuera final.

El resultado os lo podéis imaginar: he tenido muchos bugs y problemas de batería porque aún no está del todo optimizado, pero ya he podido hacerme a la idea de lo que busca Google con él. En resumen, quiere que Android 5 vaya aún mejor, y eso significa retocar un poco las tripas, organizar alguna cosita un poco mejor, ahorrar batería donde antes se desperdiciaba y no tocar apenas los bonitos iconos y animaciones de los estándares del Material Design.

Así pues, me he visto usando mi teléfono sin notar demasiado la diferencia, solo percatándome de que hay detalles pequeños que sí mejoran la experiencia. A nivel estético, como decía, las diferencias son mínimas y hay algún cambio en fuentes o en tamaños de iconos, pero no es algo realmente reseñable.

Sí me ha gustado mucho la nueva manera en la que se organizan los widgets y las apps, pues ahora ambos tienen menús verticales que hacen más cómoda la búsqueda. Las aplicaciones están ordenadas por orden alfabético, como siempre, pero ahora hay una sección superior en la que están las que más usas, pero que no tienes en tus escritorios del móvil, por lo que se crea una nueva jerarquía de apps secundarias que viene bien.

Esto es una de las primeras novedades que notas, pero la más importante de esta preview de Android M es el nuevo sistema de gestión de permisos de Google. Esto es algo que el 90% de usuarios no va a usar porque no se molestarán en descubrirlo, pero está muy bien que Google me deje ‘capar’ qué cosas usa cada app de mi móvil y preguntarme cada vez que la app quiera hacer uso de una característica que tengo bloqueada. Los usuarios avanzados van a agradecer esto mientras que los que no usen estas cosas jamás serán molestados por esta característica.

Otra característica semioculta pero importante es Doze, el nuevo sistema de gestión de batería y de recursos en segundo plano que, básicamente, es un Greenify hecho por Google. Android M promete que hará un uso más inteligente del móvil y que no gastará tanta batería cuando tengamos la pantalla bloqueada, pero de momento no puedo asegurar que esto sea realmente efectivo.

En mi Nexus 5 no noté una gran mejora en cuestión de batería, sino todo lo contrario. Supongo que es porque estoy usando una versión preliminar, por lo que no puedo deciros si funciona como Google promete.

Y luego hay tropecientas chorradas que simplemente facilitan acciones básicas, como la nueva gestión del volumen, que se haya rescatado el modo silencioso de siempre, que la cámara tenga un modo HDR más rápido, que se pueda seleccionar y cortar o pegar mejor el texto en pantalla, que las aplicaciones por defecto estén aglutinadas y se puedan cambiar en un solo menú...

Y sí, por si os lo preguntáis, Google Now tiene todavía más presencia en lo que haces: analiza más contenido, ofrece más respuestas rápidas, más fichas y se puede 'convocar' pulsando el icono de Home de la barra negra inferior de la pantalla. A mi no me gusta un pelo Google Now, pero si te gusta esta característica, te encantará en Android M.

En fin, que simplemente os puedo decir que Android M va bien, o tan bien como Android 5, porque no estamos ante un salto tan importante como se dio entre Android 4.4 y Android 5. Los cambios introducidos en esta nueva versión son de refinamiento y no se notarán tanto.

El problema con Android M, como siempre con Google, es que a saber cuándo recibirán la actualización aquellos dispositivos que no sean oficiales o nuevos lanzamientos de compañías. La brecha de sistemas operativos sigue existiendo en Android y cada vez da más pereza, sinceramente: es una bobada lanzar nuevas características o refinar las anteriores si no las disfruta el mayor número de gente.