Se trata, probablemente, de la peor pesadilla para cualquier compañía y, si ya antes lo han sufrido fabricantes de automóviles, ahora es Samsung quien se ha visto en la obligación de suspender las ventas de uno de sus productos y, además, pedir a aquellos que ya tenían uno que lo devuelvan. Se trata del Galaxy Note 7, su flamante tope de gama lanzado este mes de agosto.

Si bien solo un 0,1% de los dispositivos presentarían el fallo, Samsung ha decidido paralizar las ventas por completo y solicitar a los propietarios  que lo devuelvan. Todo por un problema que haría que las baterías se calentasen demasiado, haciendo que algunas llegasen a explotar.

La polémica, con la que la compañía coreana perderá una sustanciosa cantidad de dinero y sufrirá un duro golpe en su reputación, llega sólo dos semanas después de que el Galaxy Note 7 fuera puesto a la venta. “Lo más importante es la seguridad de nuestros clientes y no queremos decepcionar a nuestros clientes fieles”, aseguran desde la empresa.

Ahora, sólo cabe esperar que en los próximos días la compañía anuncie cuál era el fallo que hacía que algunos de sus dispositivos se sobrecalentaran y cuál será la solución. Todo ello antes de volver a relanzar un Galaxy Note 7 que ha llegado al mercado con un gran problema debajo del brazo.