Seguro que estas cosas ocurren con mucha más frecuencia y, por una u otra razón, las compañías tecnológicas se encargan de escurrir el bulto. Los gigantes de la tecnología prefieren mantener estos asuntos en silencio, pero hay ciertas circunstancias que pueden echar sus planes por tierra y convertir aquello que querían encubrir en un secreto a voces. Algo así le ha ocurrido recientemente a Apple.

Pocas semanas después de presentar al mundo su reloj inteligente y anunciar al mundo que la versión más cara incorporaría una pantalla de zafiro, la compañía encargada de suministrarle dicho material se ha declarado en bancarrota. Después de que muchos se extrañasen al comprobar que el nuevo iPhone 6 no aterrizaba en el mercado con este tipo de pantalla, la empresa GT Advanced Technologies con la que la firma de la manzana mordida había llegado a un acuerdo a finales del año pasado, anunciaba que su situación económica era dramática.

Pese a este contratiempo, los 'fanboys'  pueden respirar aliviados: el contrato que ambas compañías firmaron ya cubría la producción de las pantallas para los Apple Watch de gama alta. De hecho, ahora que GT Advaced Technologies se ha acogido al Capítulo 11 del Código de Bancarrota de los Estados Unidos, falta por ver cómo se resuelve la situación.

Sea para bien o para mal, lo cierto es que pone sobre la mesa el futuro incierto de un material como el cristal de zafiro. Eran muchos los que, poco tiempo atrás, apostaban por que este material se convertiría en el gran rival de las pantallas de retina (que portan la mayor parte de dispositivos de Apple) y sobre todo de las que se protegen con Gorilla Glass, lo más común entre los terminales de hoy en día ¿Estaban totalmente equivocados? Eso parece...

Uno de los 'youtubers' más famosos del mundillo tecnológico, Marques Brownlee, grabó incluso un vídeo en el que probaba la resistencia de este material. Maltrató a la que supuestamente iba a ser la pantalla del iPhone 6, según las filtraciones que a él le habían llegado. La intentó rallar con un cuchillo, con unas llaves, lo pisoteó, lo dobló y el cristal de zafiro resistió todas las embestidas.

No hemos de olvidar que, después del diamante, el zafiro es el material más duro sobre la faz de la Tierra. Sin embargo, no todo son ventajas. Algunos mantenían que sí, que a era más resistente a los arañazos, pero que podía agrietarse con mayor facilidad que su gran oponente, el Gorilla Glass. Incluso algún estudio, aunque algo partidista (fue realizado por Corning, el fabricante de Gorilla Glass), venía a demostrar que el material más usual en las pantallas de nuestros dispositivos móviles era más resistente que el cristal de zafiro.

A las suspicacias en torno a su fortaleza había que sumar los inconvenientes que planteaba a la hora de visualizar los contenidos. Al ser más reflectante que el cristal convencional, sería más incómodo ver aquello que hay en la pantalla al aire libre, cuando el sol estuviera haciendo de las suyas. Había quien apuntaba que una pantalla de cristal de zafiro reflejaba casi el doble de luz que el vidrio aunque, claro, este último era menos resistente. Entonces, ¿qué deberíamos elegir? ¿Decantarnos por lo más resistente o apostar por la nitidez?

El resto de opciones, pese a ser menos resistentes, presentan una visualización más nítida en cualquier circunstancia. Las pantallas OLED que utiliza Samsung, aquellas de Gorilla Glass o las pantallas de retina, las favoritas de Apple, aún tienen importantes ventajas respecto al cristal de zafiro. Porque sí, todos queremos que cuando nuestro móvil caiga al suelo no sufra rasguño alguno, pero también queremos ver aquello que aparece en pantalla.

El principal proveedor de Apple en bancarrota, la firma de la manzana mordida con dudas y sin muchas ganas de arriesgar, unos competidores afianzados y en continua evolución, una tendencia creciente hacia el diseño y la fabricación de pantallas curvas que mejoren la visibilidad en condiciones de mucha luminosidad... En fin: el cristal de zafiro lo tiene prácticamente todo en contra para convertirse en la verdadera revolución tecnológica que muchos vaticinaron en su día. Qué se le va a hacer.