Seguramente bajo otras circunstancias una noticia como esta nos hubiera alertado sobre el hecho de que un Estado recurra a la monitorización de los teléfonos móviles de sus ciudadanos para conocer cuál es su movilidad durante la cuarentena que estamos viviendo del coronavirus, pero que ahora, y dadas las circunstancias, muchos entienden que podría ser una herramienta de ayuda en la contención de la pandemia.

Así lo ha declarado la Ministra de Economía, Nadia Calviño, ante los medios en la comparecencia que ha llevado a cabo esta misma mañana en el Palacio de la Moncloa, donde ha venido a confirmar que están trabajando en un estudio de movilidad aplicada a la crisis en la que nos encontramos, y que servirá de experiencia para trazar, también, futuros planes de contingencia en situaciones de emergencia.

Gracias a la aplicación de herramientas de inteligencia artificial, desde el Gobierno podrán visualizar cuáles son nuestros movimientos alrededor de los principales puntos estratégicos, instalaciones sanitarias y posibles "cuellos de botella" que pudieran formarse en lugares críticos. Y para ello, nada como acceder a los datos de geolocalización que tienen las operadoras de sus clientes para conocer todos esos "flujos de movilidad" y prever futuros escenarios sobre los que actuar.

Las empresas buscan mantener el anonimato

Es evidente que todos esos datos son muy útiles a la hora de trazar potenciales zonas de riesgo e incluso redirigir con mayor eficacia recursos a las áreas más afectadas. Pero existe un problema que antes debe ser salvado: garantizar el anonimato y no comprometer la privacidad de ninguno de los usuarios de esas compañías de telefonía. En ello llevan trabajando semanas para que, cuando el Gobierno se ponga manos a la obra, no tenga información que pueda inferir quién está detrás de ese pequeño puntito en la pantalla.

Es lógico pensar que si esos datos se conocieran, el Estado podría conocer quiénes se están saltando la cuarentena y quiénes no. Así que con el objetov de evitar ese tipo de tentaciones, la información de nuestros teléfonos llegará previamente filtrada, lo que debería tranquilizarnos de cara a potenciales amenazas sobre nuestra intimidad. De momento este plan no se pondrá en marcha en todo el país y comenzará a funcionar solo en Valencia para que, solo cuando pruebe su efectividad, pueda ser exportado a otras regiones.

Ya en el pasado vivimos algunas polémicas relacionadas con el acceso a esos datos de operadores españoles, que cedieron información de localización de sus clientes, completamente anónima, durante una serie de días del año pasado con el objeto de conocer cuáles eran nuestros hábitos de transporte en los periodos de mayores desplazamientos: al comienzo y el final del verano, en Semana Santa, por Navidad, festivos nacionales, etc.

Hay que recordad que en Corea del Sur, el Estado fue capaz de monitorizar a sus ciudadanos, detectar los que estaban infectados por el Covid-19 y, con técnicas de inteligencia artificial, trazar completos patrones de movimiento con los que alertar a otras personas que hubieran podido tener contacto con un foco de la infección. Seguramente España llegue tarde para poner en marcha un plan así, pero tal vez por eso ya las autoridades ya están poniendo las bases de cara a futuras contingencias.