Para que nos entendamos: Galaxy Tab A es algo así como la versión en formato tableta del Galaxy A, pero con un precio mucho más ajustado y con un estudio de mercado más sensato. Si el principal problema del teléfono 'millennial' era que sufría por costar más de lo que presumiblemente puede gastar un miembro de esta generación, Tab A parte de unos bastante asequibles 299 euros y en ningún caso superará los 369.

De todos modos, el modelo más relevante es el intermedio (el que pudimos probar), que cuesta 349 euros, es solo WiFi e incluye el S-Pen. Esa es la otra característica clave de la tableta. Sí, un lápiz. A estas alturas. Pero es que Samsung lo ha hecho bastante bien y el accesorio brilla con las pantallas grandes, pues permite sacarle bastante partido, especialmente quien tenga vena artística.

Aparte, hay una serie de funciones y herramientas prácticas, si bien circunstanciales. Se puede usar como tableta de trabajo... si es que alguien todavía se cree que esto es posible. También hay una serie de accesorios destinados a esto, pero su uso principal debería ser el de tableta-sin-más ¿Cuál es? En un sofá mientras se ve la televisión. Pero este es un tema que trataremos otro día.

La pantalla de Tab A, por cierto, es de 9,7 pulgadas y formato 4:3. Los coreanos se pasan al formato que mejor le sienta a las tabletas porque, según explicaron en el evento de presentación, el público prefiere que aparezcan dos rayas negras al ver vídeos y que las aplicaciones estén optimizadas. Quién lo iba a decir. En cualquier caso, se agradece.


Foto: Samsung

Por dentro no hay maravillas, pero con su procesador de 4 núcleos a 1,2 GHz y sus 2 GB de RAM (1,5 en la versión más económica, sin lápiz ni 4G) rinde bien. Es lo suficientemente rápida como para no parecer lenta, que es exactamente la velocidad que se le exige a un terminal de estas características. Además, sus entrañas deberían garantizar al menos dos años antes de que comience a notársele la edad.

Por otro lado, aunque los 16 GB de almacenamiento pueden resultar escasos si somos de instalar muchos juegos, la ranura microSD (hasta 128 GB) soluciona el problema en lo que a contenido multimedia -películas y series, vaya- se refiere.

El tercer gran acierto es el diseño. El cuerpo es voluminoso, sobre todo si se compara con el del iPad Air, y le sobran un par de cruasanes para llegar con su peso óptimo a la operación biquini, pero no llega a ser molesto. Lo bueno es que Samsung, por fin, se ha dejado de 'bling' y 'swag' innecesario y desaparece la inexplicable imitación del cuero en la parte trasera.


Foto: Samsung

En resumen: todo está hecho con cabeza, desde la idea de poner orden en el catálogo a olvidar el 'plasticuero'. Otra cosa es que esto sea suficiente. Tampoco ayudará el hecho de que el modelo más económico no incluya el S-Pen y la fragmentación que esto supondrá. Samsung aún tiene mucho que aprender de Apple en este sentido pues, al final, reducir el número de dispositivos disponibles es acercarse a la estrategia de los de Cupertino. Pero van por buen camino.