A principios de año empezaron a amontonarse los anuncios de los primeros smartphones Android que ya permiten grabar vídeos en 8K. Eso, que podría parecernos un simple reclamo publicitario para comprar estos terminales, tiene una serie de consideraciones que debemos tener en cuenta antes de adquirirlos porque su impacto va mucho más allá de la calidad fotográfica con la que guarden todos nuestros recuerdos.

La resolución 8K es el nuevo estándar que se quiere utilizar en la industria audiovisual, toda vez que muchas compañías dan por superado el actual 4K. Curiosamente, en el momento en el que las Smart TV compatibles con ese UHD se pueden adquirir a precios realmente baratos y cuando lo normal es que, antes de otro nuevo salto, el contenido que consumimos debería adaptarse. Recordad que ahora mismo los canales TDT emiten a 1080p, al igual que la gran mayoría de canales de pago que, salvo algunos partidos y eventos deportivos, no han aumentado esa calidad siquiera al 4K.

Sea como fuere, todo lo anterior no quita para que nos vayamos preparando para esta innovación que es la calidad 8K que empiezan a tener las cámaras de vídeo de nuestros móviles. Pero, ¿qué capacidad vamos a necesitar para poder almacenar recuerdos a ese tamaño?

Cuatro veces más calidad que el 4K

En el ámbito de las televisiones, la calidad de las pantallas y su resolución no crece en la misma proporción que la nomenclatura que se utiliza para definir a cada una. Es decir, el paso del 4K al 8K no supone que la calidad se duplique, sino que se multiplica por cuatro. Es decir, una imagen en 8K supone cuatro fotogramas del viejo 4K (dos de alto por dos de ancho): 8192x4320 versus 4096x2160 pixels. Tal y como podéis ver en la imagen que os dejamos justo aquí debajo.

Tamaños de los fotogramas de distintas resoluciones. | Wikipedia.org

Con esa premisa sobre la mesa, si ahora tenemos un teléfono con 64GB de almacenamiento, el siguiente para guardar vídeos 8K necesitaría 256, pero por suerte no es así. Las tasas de compresión ayudan mucho y, mientras un clip UHD se lleva unos 370 megas por minuto, su equivalente en 8K apenas duplica esa cifra hasta los 600. Lo que no está nada mal y supone una gran noticia porque esos clips de cinco minutos máximo que podremos grabar se van a quedar en solo 3GB.

Echando cuentas, con un smartphone de 128 gigas de almacenamiento (que es lo mínimo aconsejable) tendríamos para guardar, más o menos, unas tres horas y veinte minutos de vídeo en 8K, lo que no es mucho si os gusta sacar el teléfono a todas horas. Eso sí, recordad que siempre podéis apoyaros en la nube, para ir haciendo una copia de seguridad de toda esa información y liberar espacio. Por cierto, si sois de los que tienen una suscripción de pago para tener en Google Fotos todas las imágenes y vídeos con su calidad original, entonces el debate no es tanto cuál es la capacidad de vuestro smartphone como de la nube.

Ahora mismo, los de Mountain View cobran 9,99 euros para 2TB de almacenamiento, que sirve tanto para Fotos como para Drive, Gmail, etc. Si ponemos por caso que dedicamos 1,5TB al vídeo, y este comienza a ser 8K, entonces tendremos para unas 43 horas (más o menos) de espacio online, lo que no parece demasiado con el paso de los años si a eso le sumamos las fotos que iréis haciendo y que, en el caso de algunas cámaras Android, tienen ya resoluciones de 108MP.