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HABLA TRAS LA SORPRENDENTE RETIRADA DEL JUEGO

El creador de Flappy Bird: “Se estaba convirtiendo en un juego muy adictivo”

Por fin se ha pronunciado el hombre que decidió eliminar del mercado Flappy Bird, un juego que le reportaba 50.000 dólares diarios en publicidad. El joven creador asegura haber acabado "para siempre" con las descargas, porque se estaba convirtiendo en "un producto demasiado adictivo".

Game Over en Flappy Bird

Agencia Game Over en Flappy Bird

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Hace unos días, el joven vietnamita Nguyen Ha Dong, creador del controvertido Flappy Bird, sorprendía con su repentina decisión de retirar del mercado uno de los juegos para teléfono móvil más vendidos en las últimas semanas.

Por fin se ha decidido a hablar y ha asegurado que su decisión tiene que ver con que el éxito abrumador del juego no se correspondía con su intención inicial: "Flappy Bird fue diseñado para jugar solo unos minutos, cuando se está relajado". Sin embargo, ha explicado que para muchos usuarios se estaba convirtiendo en un producto adictivo, lo que considera "un problema".

Nguyen ha garantizado que la desaparición de Flappy Bird es "para siempre" y por motivos altruistas: "He pensado en ello y creo que fue un error".

Se estima que el joven creador obtenía por la publicidad del polémico juego unos 50.000 dólares diarios, y que unos 60 millones de personas se lo habrían descargado, por lo que la decisión ha generado una gran sorpresa.

Tras el éxito de Flappy Bird, Nguyen dice sentirse con la confianza y la libertad de desarrollar el tipo de juego que quiera. Ha agradecido a los jugadores el éxito que le han concedido y ha asegurado que no emprenderá medidas legales contra sus cada vez más imitadores.

El desaparecido juego tenía como protagonista a un pájaro que debe ir cruzando estrechos pasadizos y esquivando enemigos, y que perdía altura en cuanto el usuario deja de golpear la pantalla del teléfono. Su éxito no tenía por tanto demasiado que ver con su originalidad o el interés de sus pantallas, sino con que para muchos se había convertido en un reto: pasarse el juego era misión imposible.

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