Mientras esperamos a que el Apple Watch rompa el mercado (cada vez con más dudas de que lo vaya a conseguir) y que llegue a España, no dejan de surgir alternativas en el catálogo de relojes inteligentes. Hay vida más allá de Cupertino y no solo en Android Wear.

Cogito es uno de estos candidatos a hacerse con una pequeña porción de la tarta de los usuarios y para ello utiliza una estrategia cada vez más común: renunciar a la inteligencia. Por el momento, busca financiación en Kickstarter.

Vale, aún no ha conseguido los 100.000 dólares que necesita, sino solo un tercio. Es más, aunque aún tiene tiempo de sobra (más de tres semanas), es posible que no lo consiga. Pero posiblemente llegue al mercado, porque ya está todo listo.

Según reconocen sus creadores, ConnectedDevice, Cogito está “terminado y preparado para cumplir con las fechas de entrega estimadas”. En realidad, los dispositivos que se muestran en la página del proyecto salieron todos de su cadena de producción. Básicamente, han usado Kickstarter para asegurarse tener clientes de salida y para pagarse algunos de los costes, aunque está un poco feo.

Hablemos del reloj.

Cogito es, en palabras de la compañía, “un reloj con algo de inteligencia”. Nada de llamarse smartwatch. ¿Por qué? Puede ser porque, aunque nos duela, no terminan de cuajar. Al final, los relojes inteligentes con mejores críticas son aquellos que parecen -o lo intentan- un accesorio tradicional.

En este caso tenemos un cuerpo clásico, con agujas y 'batería de larga duración' (una para el Bluetooth y otra para el reloj), que es una forma un tanto tecnófila de decir 'pilas como las del Casio de tu primo'. Además, funciona como centro de notificaciones, mando a distancia y monitorizador de actividad física, pero todo ello de forma limitada.

Las notificaciones, en concreto, no se pueden elegir: hay una serie de avisos predeterminados que vienen grabados en la esfera (aparte, algunos vibran y otros pitan). El control tiene de táctil que se utilizan los dedos: hay que apretar los botones, como en la prehistoria. O como en Pebble.

Lo demás se controla desde una aplicación. ConnectedDevice asegura que el control de la actividad física va más allá de contar los pasos. No hace falta llevar el teléfono encima, lo cual está bien, pero para juzgar estas soluciones hay que trastear con ellas.

Además, Cogito soluciona de forma peculiar lo de la personalización. Vale, no se pueden descargar interfaces, pero hay una solución y hace unos años ocupaba todos los puestos callejeros de los paseos marítimos. Sí, vuelven las carcasas. En este caso únicamente se retira una parte de la esfera y hay varios diseños disponibles a combinar con los seis colores en los que se puede adquirir el reloj.

Por último está el precio, que no deja de ser una de las grandes barreras de entrada en este sector. Con unos asequibles 99 dólares (54 para quienes participen en la campaña de financiación), Cogito puede conseguir hacerse un hueco.