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LA MAYORÍA ESTÁN DAÑADOS POR CAÍDAS TONTAS

Casi la mitad de los móviles que existen en el mundo están rotos

A todos no ha pasado alguna vez que, en un descuido, el teléfono móvil o la tableta se nos ha caído al suelo. Pero, ¿qué hemos hecho después? ¿Lo hemos llevado a algún profesional para que lo repare? ¿Hemos tratado de arreglarlo por nosotros mismos? Pues no.

 

iPhone roto

Pixabay iPhone roto

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Quizá sea por el cariño que tenemos a nuestro móvil, el caso es que no nos hemos desprendido de él y lo hemos seguido utilizando hasta el infinito y más allá.

Nadie está a salvo. Pocos son los afortunados que consiguen librarse de alguna magulladura, alguna fractura en la pantalla o el más mínimo abollón. Nuestro smartphone nos acompaña a todas partes y, como es normal, sufre ciertos desperfectos a causa del uso y, por supuesto, de nuestros descuidos.

Un estudio ha venido a corroborarlo. El 48% de los usuarios de teléfonos móviles y el 27% de los que poseen una tableta tienen estropeado su dispositivo. La firma estadounidense Zagg, encargada de fabricar, entre otros accesorios, protectores de pantalla, ha sido la encargada de financiar esta peculiar investigación.

La principal preocupación de los usuarios de smartphones es perder o que les roben sus dispositivos, pero también los accidentes.  “Me preocupa que se caiga al suelo y se rompa”, reconocía uno de los encuestados. Entre todos los que fueron preguntados existía un temor generalizado de que se rompiera o se agrietase. También les preocupaba sobremanera quedarse sin batería y, en caso de que se extravíase, no poder localizarlo.

Sin embargo, al contrario de los que muchos pudieran pensar, el hecho de que caiga sobre ellos algún líquido no quita el sueño a la mayoría. No son tantos quienes temen que sus móviles se acaben estropeando porque se desparrame sobre ellos un vaso de agua o, sin querer, se zambullan con él en la piscina. Todo ello pese a que es uno de los principales daños que sufren estos dispositivos.

El desperfecto más común, no obstante, son los típicos arañazos en algún lugar de la carcasa. Al fin y al cabo, estas magulladuras son la forma más usual de que un teléfono móvil se estropee. Le siguen los rasguños, que suelen ocurrir en reiteradas ocasiones, y las rupturas de pantalla, que la mayoría procura que no se vuelvan a repetir. Aunque de eso nadie está a salvo. Eso sí, a la hora de rendir cuentas al fabricante para intentar que la garantía cargue con los gastos de la reparación, los usuarios reconocen que tiran de tópicos.

“Me estaba duchando y mi hijo pequeño lo tiró en la bañera” o “estaba de compras y mi teléfono se cayó del bolsillo de la chaqueta”, son muy recurrentes en estos casos. En torno al 38% de los encuestados reconocían que la mayoría de las ralladuras que tenían sus teléfonos móviles eran a causa de haber caído al suelo. Otra gran parte admitía que algún líquido se había vertido sobre el aparato e, incluso, había quien desvelaba sin tapujos que, a causa de sus manos de mantequilla, acabó por precipitarse en el inodoro.

Eso sí, poco importa el percance que haya sufrido el teléfono móvil, cerca de la mitad de los usuarios de smartphones admiten que no se tomaron las molestias necesarias para repararlos. Concretamente el 49% de los usuarios encuestados reconoció haber seguido utilizándolo tal cual quedó. Otros muchos preferían reemplazarlo por un dispositivo nuevo. Lo más llamativo en este apartado del estudio es el 8% de encuestados que, osados ellos, afirmaban haber tratado de arreglar por sí mismos sus móviles.

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