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EL 24% DE LOS USUARIOS QUIERE PAGAR CON EL MÓVIL

Los bancos del mañana están en manos de informáticos que piensan en ti

El pago con el móvil se presenta como la alternativa a la clásica visa. Uno de cada cuatro usuarios quiere pagar una compra o factura desde su `smartphone´. Así, los banqueros del futuro son informáticos o ingenieros que hacen posible estas transacciones.

Pago con el móvil

MYMOID El 24% de los usuarios quiere pagar con el móvil

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La actual élite de los bancos españoles –Emilio Botín, Francisco González, Isidre Fainé- vieron cómo las tarjetas de crédito o débito se popularizaron entre los clientes que utilizaban un monedero. Incluso la tecnología para pagar a crédito en un comercio enterró las antiguas bacaladeras por las actuales TPVS.

Ahora, esa generación de banqueros se tendrá que reciclar de nuevo. Porque los bancos del mañana pueden estar ya en manos de informáticos. Son start-ups que piensan más en el usuario –cómo quiere pagar- que en el objeto que sustituye al dinero –visa, cheque, pagaré-.

Esos informáticos piensan de manera disruptiva y logran que la tecnología de pago sea fácil, segura, sencilla, amable y móvil. ¿Qué aparato reúne a todos esos adjetivos? Un smartphone.

“El 24% de los usuarios quiere pagar con el móvil y el 76% se plantea su uso,según un estudio de comeScore”, explica José María Martín, CEO de TECHNOactivity, start-up española que desarrolla el sistema de pago por móvil Mymoid.

Su empresa ya posee la autorización del Ministerio de Economía para operar como Entidad de Pago en nuestro país. Así, el Banco de España ejerce como supervisor y Mymoid cumple los requisitos de garantía de solvencia y seguridad que establece la legislación –como así sucede con la banca-.

“Hasta ahora, el pago por el móvil ha estado monopolizado por los bancos y las telecos, muy focalizado en la tecnología, y no en el usuario. La tendencia ahora es cambiar ese concepto y pensar así: no en cómo el comercio cobra, sino que cómo quiere pagar el usuario”, añade Martín.

Con el pago por móvil, cambia el acto de acudir a una tienda, comprar y pagar. El cliente no se lleva la mano a la cartera, sino al bolsillo. Saca su móvil, conecta con la aplicación, elige que se lo carguen en su tarjeta de crédito o cuenta corriente, da la orden de pago, introduce un pin de seguridad y confirma la operación.

Así, la Entidad de Pago intermedia entre el cliente, el comercio y el banco, con la ventaja de que es el propio smartphone su nuevo monedero virtual.

Para la actual generación de banqueros esta tecnología puede sonarles a ciencia ficción. No en vano, los bancos –y las empresas tecnológicas, como Apple, por ejemplo- quieren que sus clientes nunca abandonen su ecosistema de pago. ¿Eres de Visa o de MasterCard? ¿Compras en Apple o en Google Play?

En cambio, con el pago con el móvil, las aplicaciones se vuelven más abiertas, dado que el botón de compra se puede incrustar en una web de comercio electrónico o funcionar desde las tradicionales TPVS de las tiendas físicas, incluso reconvierten el ordenador de un comercio en un datófono.

¿Es el pago del futuro? Presumiblemente, sí. Casi todos usamos un móvil, y si lo tenemos, lo llevamos encima, como el DNI o las tarjetas de crédito. ¿Nos acostumbraremos a estas operaciones como ya hemos hecho con la compra online de billetes de avión?

Para dar respuesta a una pregunta, lo mejor son un puñado de datos que sostienen los vaticinios. El m-commerce –comercio online vía móvil- en España sumó 202 millones de operaciones en 2012 y se espera que éstas se multipliquen hasta 1.500 millones en 2017.

Y para los escépticos –muchos de aquella generación que solo veía el móvil como un artilugio para brokers-, una tripleta de cifras recientes.

España alcanza los 52,19 terminales móviles, frente a los 18,9 millones de teléfonos fijos hasta julio de este año, según los últimos datos de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CNT).

Y nuestro país es el segundo del mundo en mayor penetración del teléfono móvil. El 88% de los usuarios utiliza un smartphone para buscar información y, de ellos, el 86% realiza alguna compra, como indica el estudio Our Mobile Planet, de Google.

Los teléfonos inteligentes, por tanto, pueden convertirse en los botones de pago gracias a los informáticos que piensan más en el usuario que en el objeto –visa, cheque, etcétera-, que representa el dinero en sí.

¿Adiós a la visa, a los billetes arrugados y a la calderilla? Pronto lo veremos.

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