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UN DELOREAN DE 10 PULGADAS

Aquaris E10: el regreso al futuro de BQ

La tablet con la que BQ vuelve a un sector que abandonó por los teléfonos móviles bebe más de lo que la compañía ha hecho a lo largo de los últimos años que de lo que vio en sus comienzos. Eso sí, no olvida algo básico: debe ser barata.

BQ Aquaris E10

BQ BQ Aquaris E10

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Aunque haya quien ya no lo recuerde, BQ comenzó su andadura como fabricante de lectores de libros electrónicos. El siguiente paso —muy lógico, al menos por formato—  fue pasarse a la fabricación de tablets, si bien muchas de ellas no se vendían bajo su marca (si en algún momento tuviste una tableta de una gran superficie cuyo nombre comienza por 'F' y termina por 'nac', querido lector, lo más probable es que tuvieses una tableta BQ).

Después llegaron los móviles y la firma abandonó este mercado. Tenía lógica: comenzaba a hacerse un hueco y las críticas de sus dispositivos cada vez eran mejores (especialmente su gama E, representada por terminales como E5 o E6), así que no era una locura dejar de lado una categoría en la que los rivales dan mandobles como ricas manzanas de Cupertino. Pero de repente BQ se subió al Delorean, viajó al pasado y se trajo un cacharro del futuro. O, como poco, del presente.

Aquaris E10 es, básicamente, uno de sus nuevos teléfonos en formato tablet. Adopta las líneas del diseño y la cultura del "bueno, bonito y barato" y lo lleva todo a un formato de 10 pulgadas. Esto quiere decir que combina una construcción robusta y un aspecto elegante con un cuerpo también robusto. Medio kilo de robusto, en concreto. La buena noticia es que esto también da espacio para una batería capaz de llevar un Tesla de Madrid a Düsseldorf.

En rendimiento y pantalla, más de lo mismo: ideología BQ. Tal vez no sea lo mejor, pero sí de lo mejor que se puede ofrecer por ese precio. Márgenes más cortos y todos más contentos. E10 va como un tiro; la competencia, como un rayo laser.

El problema es que en el mercado de las tablets hay rivales muy duros y la diferencia de precio no es tan grande. En el sector móvil estar por debajo de los 300 euros —no digamos ya de los 200— con un terminal de calidad es sinónimo de éxito (mayor o menor, pero éxito) a la fuerza. Al crecer unas pulgadas, los rivales más conocidos (iPad Air 2 y Galaxy Tab S, principalmente) están muy cerca de los 269 euros de los que parte y, en mucha gente, todavía prevalece esa idea de 'más vale casta conocida que Podemos por conocer'.

Lo que está claro es que BQ parece haber dado con la tecla y como le dé por aplicarla con cabeza a distintos productos (como parece que está haciendo) puede liarla parda. Al menos, en el mercado español.

Su primera campaña publicitaria, dirigida por Álex de la Iglesia, es prueba de que van a intentarlo. Que puedan conseguirlo no solo dependerá de los productos (al observar el catálogo lo primero que se echa en falta es un modelo aún más económico y de menor tamaño), sino también de saber responder a las necesidades del mercado.

Es decir, si BQ continúa viajando a pasado y futuro (en función de lo que busque) y completa un portfolio de productos capaces de convencer tanto a los Marty McFly como a los 'Doc' Brown puede convertirse en una pequeña gran potencia. Y el Delorean, que no es más que saber lo que debe hacer y cómo, ya lo tiene.

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