Vamos por partes. El iPhone SE es básicamente un iPhone 5s con un leve rediseño en sus bordes para hacerlos mates, y (casi) todas las novedades internas del iPhone 6s. Tiene la mencionada pantalla de 4 pulgadas sin 3D Touch, cámara de 12 megapíxeles con vídeo 4K capaz de capturar live photos, procesador A9 y, según Apple, una batería muy superior a la del 5s en autonomía. Según Apple, claro. La pondremos a prueba.

Por lo demás, dos modelos en cuanto a capacidad: 16 GB, cuyo precio en España es de 489 euros; y 64 GB, que sube hasta los 589 euros. Una brecha considerable respecto a los precios estadounidenses (399 y 499 dólares antes de impuestos, eso sí) que habrá desanimado a más de uno.

LOW COST AL ESTILO APPLE

Bienvenido al mundo real. No son precios de bazar ni la eterna espera de un iPhone por 300 euros, pero 399 euros están bastante lejos de los 749 de los que parte el 6s de 4.7 pulgadas, porque el Plus directamente empieza en 849. Y hablando de modelos, cuatro en base al color: plateado, gris espacial, dorado, y el reciente oro rosa.

La pregunta es… ¿4 pulgadas en 2016? ¿En serio?

IPHONE DE CLASE MEDIA

Bueno, Apple se ha encargado de espantar algún fantasma en la presentación, quizás de cara a sus inversores, mencionando que sólo en el último trimestre vendió 30 millones de terminales de 4 pulgadas en todo el mundo. Una cifra jugosa como para no pensar en rescatarla, aunque sea a modo de prueba.

Además, hay informes que aseguran que existen 200 millones de usuarios con iPhone de pantalla de esas pulgadas. Un mercado ideal para renovar terminales obsoletos.

Al final, Apple, que si quiere continuar aumentando ventas tras más de un lustro de crecimiento escandaloso debe repartir los huevos en más cestas, se asegura un nicho a quien cubre mejor que nadie ahora mismo: quien prefiere un terminal muy compacto sin renunciar a rendimiento, cámara o autonomía (con un pequeño asterisco de “ya veremos…” en esto último, por favor).

Quienes han permanecido hasta ahora en el iPhone 5 o 5s, esperando como un clavo ardiendo la llegada de un iPhone nuevo pero al mismo tiempo añejo, con sus 4 pulgadas, su Farias y su boina de lado, mondadientes en los labios, van a ver la llegada del iPhone SE con una sonrisa beatífica en los labios, la misma que debe tener Tim Cook cada vez que ve su cuenta corriente.

Por fin alguien se acuerda de quien prefiere no pasar de 4 pulgadas y al mismo tiempo quiere potencia.

Por otro lado, otro nicho interesante para Apple: quien mira un iPhone con ojos aspiracionales, como Jesé mira a Ronaldo, pero no puede permitirse pagar más de 700 euros por un terminal. Como Jesé mirando los coches de Ronaldo. Para ellos hay ahora un terminal que les permite tener una manzana y todo lo que implica en el bolsillo sin tener que empeñar las joyas de la abuela.

EL IPAD PRO ENCOGE

Más allá del iPhone, Apple ha presentado un iPad Pro de 9.7 pulgadas. Esto es, un iPad Pro con sus cuatro altavoces, su soporte de Apple Pencil y todo lo que este incorpora, pero a tamaño de iPad Air, lo cual mejora la portabilidad, pero también el precio.

Al final, todo lo que ha hecho Apple en este evento es seguir diversificando su oferta. Atrás quedó la época donde Apple y sus hordas sacaban pecho de la simplicidad llevada al extremo (un teléfono a la venta, una tablet, cuatro ordenadores…).

De un tiempo a esta parte, Apple ha diversificado más que nunca. Ahora mismo tiene cinco teléfonos y cinco tablets a la venta. Mientras tanto, sus finanzas siguen engordando a un ritmo alarmante y espectacular.

Porque no tiene necesariamente que ver nuestra Apple onírica con la del mundo real que no deja de imprimir billetes, ¿verdad?