Los datos lo son todo: cuanto más 'big' sea el 'data', mejor. Sin embargo, la capacidad de los dispositivos de almacenamiento tiene un límite que estamos a punto de alcanzar. Según los expertos, en 2020 se producirá tanta información que no tendremos dónde guardarla, y la velocidad a la que se genera es tal que no damos abasto para fabricar nuevos servidores y discos duros ¿Se nos está yendo la 'nube' de las manos? ¿Estamos desatando una tormenta inminente?

No es algo que nos paremos a pensar muy a menudo, pero pronto será una realidad: en 2013, la cantidad de información generada rondó los 3,5 ZB. Por si las siglas no te suenan, hablamos de 'zettabytes', y cada uno equivale a la friolera de 1.000 millones de 'terabytes' (esos que se cuentan por unidades en los discos duros de los ordenadores convencionales).

Otra comparación aún más gráfica: harían falta 34.359.738.368 smartphones con 32 'gigas' de capacidad cada uno para alojar un solo 'zettabyte' de información. Si echamos un vistazo en el cajón, seguro que encontramos móviles viejos, pero ¿tantos y con tanta memoria? Seguro que no. De hecho, según Statista, 'solo' 1.300 millones de terminales salieron de las fábricas de todo el mundo en 2014. El año anterior, poco más de 1.000 millones; en 2012, 725 millones; en 2011, menos de 500 millones... No salen las cuentas.


Centro de Datos | Bob Mical en Flickr CC

Un planeta volcado en la internet de las cosas, las 'smart cities' y vaya usted a saber cuántas tecnologías más basadas en el llamado 'big data' generarán más de 40 ZB al año en 2020, según las previsiones de los expertos. Para que te hagas una idea, los habitantes del planeta tocaremos a unas 1.500 películas en alta resolución (HD) o un millón de fotos de alta calidad por cabeza.

Sin embargo, no serán los usuarios de carne y hueso los que generen tal cantidad de información, sino el amplio abanico de 'cosas' que pronto van a conectarse a internet: desde la lavadora y el frigorífico hasta tu coche, pasando por las farolas, los semáforos y todo lo que se te ocurra (incluidos relojes, gafas y todos los demás 'wearables' que se están poniendo de moda).

Máquinas hablando con máquinas (M2M lo llaman las 'telecos') y generando datos a una velocidad tal que la industria del almacenamiento, según sus propios expertos, no será capaz de dar respuesta a las necesidades. La brecha entre la demanda y la producción de discos duros se acorta a tal velocidad que los efectos de este 'tsunami' de datos se empezarán a notar mucho más pronto de lo que pensamos.

“Para 2016, los discos duros de todos los dispositivos conectados, repicando en incontables 'data centers', empezarán a alcanzar sus límites”, afirma Mark Whitby, consejero delegado de Seagate, empresa líder a nivel mundial en tecnologías de almacenamiento. “En 2020 produciremos, incluso según las estimaciones más conservadoras, 44 'zettabytes' de datos al año”. Un aluvión insostenible.


Arreglando servidores | Q Family en Flickr CC

Producir miles de millones de discos duros en tan poco tiempo no es la solución: sería un parche demasiado caro para tapar un agujero que seguirá creciendo exponencialmente. Tampoco parece que la economía digital esté dispuesta a renunciar a un mercado tan prometedor como la internet de las cosas (recuerda que los datos son el petróleo del S.XXI), así que solo queda una alternativa: nuevas tecnologías como la RRAM ('resistive random access memory') se están abriendo camino.

Hace poco, un grupo de investigadores de la Universidad de Rice mostraron un sistema para reducir la complejidad y el coste de fabricación de estos dispositivos, que permitirán guardar un 'terabyte' de información en un 'chip' del tamaño de un sello. Seagate, por su parte, trabaja en la tecnología HAMR ('heat-assisted magnetic recording'), un sistema basado en láser que promete ser capaz de almacenar hasta 6,25 'terabytes' en 6,5 centímetros cuadrados.

Estas tecnologías ofrecen grandes esperanzas, pero ¿serán capaces de cubrir el agujero de 6 ZB que tendremos en 2020? La sociedad de la (sobre)información que estamos construyendo depende en gran medida de ello.