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LOS TRUCOS QUE EMPLEAN A DIARIO

No todo son ventajas: por qué no deberías fiarte (tanto) de los comparadores de vuelos u hoteles

Pueden ser de mucha ayuda, pero también llevan a cabo algunas prácticas que quizá no te beneficien tanto.

No todo son ventajas: por qué no deberías fiarte (tanto) de los comparadores de vuelos u hoteles

Agencias No todo son ventajas: por qué no deberías fiarte (tanto) de los comparadores de vuelos u hoteles

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Ya están aquí las vacaciones de Semana Santa (pero esto vale para las de verano, Navidad, puentes, o fines de semana): has decidido tomarte unos días libres y hacer un viaje, así que te pones a buscar vuelos, hoteles y todo aquello que necesitas para tu 'retiro'.

Es entonces cuando entran en escena los auténticos protagonistas: los portales web que te comparan miles de opciones disponibles en función de su precio, de las características que desees para tu viaje y de un sinfín de criterios más. En principio, una ayuda inestimable para que puedas planificarlo todo de una manera rápida y sencilla.

Pero ojo, que no todo el monte es orégano. Recurrir a los comparadores por lo general puede ser una buena idea, pero no la definitiva. Y es que con frecuencia este tipo de webs llevan a cabo ciertas prácticas que harán que el precio final que pagues varíe significativamente respecto a lo que ponía en la oferta.

Toma nota de estos cuatro consejos

1. Hay un precio de entrada...

Pongamos que ya has entrado en el comparador. Seleccionas tus fechas preferidas, tu destino, tus opciones habituales... y la web te despliega una serie de opciones que, por norma general, irán ordenadas en función del precio que quieras pagar.

Es aquí donde te llevas la primera sorpresa (esta alegre): ojo, que si eres flexible en las fechas y te da igual cuándo viajar, a lo mejor puedes encontrar ofertas mejores. Según te dice la web, si viajas justo el día de antes del que tenías previsto, o una semana después, puedes ahorrarte hasta 100 euros. Claro, en caso de que tengas esa posible flexibilidad, ¿quién podría resistirse a una rebaja tan sustancial?

2. … y otro final

Sin embargo, tardas poco en llevarte la sorpresa. Si pinchas en la oferta verdaderamente atractiva, en la que te ahorrabas más de 100 euros en total, verás que en la siguiente pantalla el ahorro ya no es tanto, a lo mejor ha bajado entre 10 y 20 euros. Tiene cierta lógica, ya que estas ofertas van cambiando continuamente, con lo que una ligera subida, aunque te cabree, puede ser más o menos normal dentro de estas circunstancias.

Pero, definitivamente, hay algo que no cuadra: a medida que vas seleccionando opciones y avanzando en el proceso de reserva, verás que poco a poco el precio va subiendo. Al final del proceso, ¡caray, si el precio es prácticamente el mismo que el de las otras fechas! Entonces, ¿dónde está el supuesto ahorro que te habían prometido?

3. El truco del precio estimado

Ante los cabreos de los usuarios en cuestión, que suelen ser bastante más frecuentes de lo que cabría esperar, las plataformas de este tipo tienen una especie de defensa: el precio que ofertan nunca puede ser el definitivo, sino que será estimado.

Pero, ¿a qué se debe esa estimación? Y, sobre todo, ¿a qué se deben los futuros cambios? Por lo general estos portales suelen depender de dos tipos de factores: por una parte, las ofertas ofrecidas por ellos o sus proveedores, que pueden (y suelen) ir cambiando con el paso de los minutos; por otra, el algoritmo que define las ofertas y que por supuesto, quizá vaya cambiando.

Un ejemplo: si hay una fecha en la que está habiendo pocas reservas, es posible que surjan ofertas. Pero claro, igual que te han salido a ti, les saldrán a otros usuarios, de modo que, si en el proceso de tu reserva otros usuarios han hecho lo mismo que tú, es posible que el precio final vaya aumentando ya que habrá mucha más demanda.

4. Los famosos 'gastos de gestión'

Pero hay un cuarto elemento que define esta práctica. Con frecuencia las ofertas no suelen ser definidas tanto por los proveedores de la plataforma como por la propia plataforma, que acostumbra a cargar esa rebaja sobre sus propios gastos de gestión. Ahora bien, hay un asterisco en todo esto: con más frecuencia de la que nos gustaría, ese tipo de rebajas tienen una serie de condicionantes que quizá no te hagan tanta gracia.

Por ejemplo, el comparador puede ofrecer esos aparentes descuentos a toda la gente que visite su web, pero quizá al final del todo resulta que las rebajas sólo son aplicables a un tipo de usuarios (los que ya estaban registrados, los que acumulan ciertas reservas, los que tienen un largo historial de compras en su plataforma...). De este modo, quizá la oferta se haga visible al principio ante la pantalla de tu ordenador, pero a la hora de la verdad es medianamente probable que tú no seas el destinatario de ella.

Así que, a la hora de reservar tus vacaciones, tenlo en cuenta. Usar un comparador puede ser una buena idea para echar un ojo a todas tus opciones disponibles, pero quizá al final de todo el proceso no te lleves el mejor precio. O puede que te lo lleves, pero siempre será más elevado que el primero que te ofrecieron.

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