En mi época de universidad (ay), tenía una compañera que, cuando se ponía delante del ordenador, hacía una cosa que a todos nos enternecía: hablarle a Google como si estuviera hablando con cualquier otra persona.

Es decir, si quería saber en qué año nació Quevedo, por ejemplo, no escribía 'año de nacimiento Quevedo' o 'Quevedo nació en' en Google, sino 'quiero saber en qué año nació Quevedo'. Las normas más básicas de SEO indicaban que, aunque Google sabe discriminar entre palabras más y menos importantes, aquella no era la mejor forma de buscar, y así se lo decíamos, pero le daba igual.

Ojo, que no es tan raro

Pero hay ejemplos mejores. Este verano el mundo entero pudo conocer a May Ashworth, una mujer británica de 86 años que, al hacer búsquedas en Google, no sólo redactaba de igual manera las búsquedas, sino que también incluía las expresiones 'por favor' y 'gracias' por aquello de ser educada con Google, que para eso le está haciendo un favor a la mujer.

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Estas son algunas anécdotas que no pasan de eso, de anécdotas. Sin embargo, denotan un comportamiento que seguramente pueda ser más lógico de lo que pensamos: la necesidad o voluntad de dirigirnos a una tecnología como si fuera una persona real y establecer una conversación con ella.

La idea no es, ni mucho menos, tan descabellada. Por un lado, porque vivimos en la época de las plataformas de preguntas y respuestas; por otro, porque las respuestas a nuestras inquietudes cada vez llegan menos de las personas y más de los dispositivos tecnológicos. Así pues, ¿por qué no aunar las dos cosas?

Wolfram Alpha, el buscador que conversa contigo

Esa es precisamente la intención de Stephen Wolfram, un científico británico obsesionado con la idea de que los algoritmos puedan solucionarnos la vida de manera más 'humanizada' y dar respuestas a casi cualquier pregunta.

De pequeño, Wolfram fue un niño prodigio encandilado por la computación, y día de hoy cuenta con un portal capaz de resolver ecuaciones complejas de manera automatizada. Sin embargo, su importancia aquí radica en Wolfram Alpha, un buscador que pretende que los usuarios puedan lanzar sus preguntas, que serán respondidas en 'lenguaje natural' por la máquina.

Además, en la medida de las posibilidades, Wolfram Alpha intenta responder a las preguntas de sus usuarios dentro del propio portal, sin necesidad de dar enlaces externos, con lo que sigue alimentando la teoría de la 'conversación real'.

De Siri a Google Drive

Seguro que estas tendencias de conversación te están sonando: exacto, es lo que, desde hace algunos años, están haciendo compañías como Apple con Siri o Google con Google Now. Al final, todas pretenden ir hacia el mismo sitio: que una máquina, un algoritmo o incluso un robot pueda proporcionarte información en un lenguaje medianamente natural.

El último en sumarse a esta tendencia es Drive, el espacio de almacenamiento y trabajo de Google. En su última actualización, la plataforma permite que hagas búsquedas naturales, pudiendo pedirle a Drive, por ejemplo, “mostrar los últimos documentos” o “buscar todas las fotografías de 2015”.

La tendencia, por tanto, está en auge. Los desarrollos de cada compañía serán mejor o peores y se irán afinando con el tiempo, pero hay algo evidente: el sueño de poder hablarle a tu ordenador o a un robot como si fuera una persona hace tiempo que dejó de ser ciencia ficción.