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NO APTO PARA PURISTAS

Jugando a reventar los vídeos más populares de YouTube

Un interesante proyecto artístico emplea un algoritmo para remezclar los vídeos con más reproducciones de la plataforma propiedad de Google. Sus creaciones deberían ser el sumun de la viralidad, puesto que combinan varios 'hits' previos, pero su aspecto es más bien el de arte abstracto o 'glitch' que enerva a los menos familiarizados. La gente se mosquea de lo lindo cuando busca -por ejemplo- un vídeo de Miley Cirus y se encuentra una de estas delicias visuales.

Ejemplo de cómo quedan los vídeos

Agencias Ejemplo de cómo quedan los vídeos

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Una máquina lo está petando en YouTube. Se llama 'Smash Up', tiene dotes de artista abstracto y mucha mala leche. Su objetivo es poner el dedo en las llagas de la viralidad y los derechos de autor, y no tiene reparos en herir por el camino unas cuantas sensibilidades. Cientos de usuarios están poniendo el grito en el cielo y no les falta razón ¿Qué harías tú si buscando el 'Gangnam Style' te toparas con esto?

Cada semana, el algoritmo se apropia del vídeo más popular de YouTube y lo reconstruye como si fuera un mosaico, usando a modo de teselas fragmentos del resto de 'clips' que se han colado entre los diez primeros. El desquiciado y desquiciante resultado luce y suena como si fuera el vídeo original tras pasarlo por una batidora, pero en realidad está formado por pequeñas piezas de los otros.

Aunque a primera vista podría parecer fruto de un fallo o un vídeo 'roto', el joven artista e investigador Parag Mital, padre de la criatura, asegura que empleando este algoritmo, si fuera “entrenado” para trabajar “con un mayor nivel de detalle, con más objetos de más vídeos, sería posible resintetizar el número uno de YouTube de forma que fuera indistinguible a nivel de percepción”.

Sin embargo, ahora mismo no es el objetivo que persigue Mital, que ha escrito un 'paper' con sus conclusiones para una revista científica especializada. Su “esperanza” es comprender la apariencia de los 'clips' más exitosos y descubrir los ingredientes que componen la receta, creando para ello “una especie de 'virus' que se alimenta de vídeos virales”.

Por ejemplo, en la siguiente obra se recrea el 'Happy' de Pharrell Williams usando vídeos de Chris Brown, Lady Gaga, John Legend y Katy Perry, además de piezas de los tráileres de 'X-Men: Días del futuro pasado', las 'Tortugas Ninja' y fragmentos de la versión italiana del concurso de talentos 'The Voice'.

En este otro, el famoso vídeo viral 'What does the fox say?' se reconstruye a partir de un 'videoclip' de Passenger, el 'Wrecking Ball' de Miley Cirus y hasta la hazaña de un bombero rescatando a un gato grabada en primera persona con una cámara GoPro.

Cuando Mital publica sus engendros en YouTube, los etiqueta con los términos de la cultura popular más frecuentes en el 'top 10' de la plataforma propiedad de Google. “Este proceso pretende inyectar el vídeo en la comunidad, haciéndolo pasar como un inocente tributo”, explica. Así, el investigador se asegura un posicionamiento que atraerá a los usuarios a una trampa: harán clic en el enlace pensando que se van a encontrar con algo muy distinto.

Las víctimas, “a menudo espectadores que esperan encontrar el número uno original”, se llevan un auténtico chasco, “como refleja el 'ratio' abrumadoramente negativo de 'likes' y los comentarios”, que incluyen perlas como “ahora estoy ciego” o “¿me asesinará alguien mientras duermo porque he  visto este vídeo?”.

Reacciones iracundas más que justificadas que el propio artista persigue con sus creaciones. “Al final, los vídeos intentan mostrar un futuro distópico de creación automática de contenido, cuando algoritmos informáticos sean no solo capaces de modelar artefactos culturales, sino también de producirlos”. Hoy se encargan de filtrar y jerarquizar (como lo hace el propio código de YouTube), pero mañana serán también los autores.

'Smash Up' trata de llamar la atención sobre otro asunto polémico que se verá afectado por la irrupción de los programas informáticos creativos. “Esta obra pretende poner el foco sobre cómo las leyes de derechos de autor tratarán este tipo de obras de arte en el futuro”, explica Mitel, “cuando las herramientas informáticas para remezclar los medios sean capaces de entender mucho más sobre el contenido que los simples 'metadatos' textuales”.

De hecho, a pesar de la naturaleza abstracta de sus creaciones, la mayor parte de los 'smashups' han caído en las garras del sistema automatizado de YouTube para detectar infracciones del 'copyright'. El famoso y controvertido Content ID identifica las remezclas como duplicados de su número uno original, a pesar de que la materia prima (las piezas del puzle) provienen de otros vídeos.

La persecución no ha supuesto un gran problema. El mecanismo automático tan solo avisa al propietario de los derechos de autor, que procede a solicitar la retirada del vídeo amenazando con denunciar al artista. A pesar de ello, todas las creaciones, tras numerosas idas y venidas, están en el aire en el momento de escribir estas líneas.

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