Aunque no lo pensemos a menudo, la única forma que existe de que tengamos internet en cualquier parte del mundo y que sea posible conectarnos para hablar con cualquier persona de otro continente es a través de cable. Infinidad de conexiones de fibra óptica que son ultrarrápidas y que deben desplegarse atravesando montañas, llanuras y, por supuesto, océanos.

Así que esos cables, por su importancia en las comunicaciones de todo el planeta, se han convertido en el objetivo de cualquier agencia de información de aquellos países que, soterradamente, parecen estar reviviendo esas viejas costumbres de la Guerra Fría donde era muy común sabotear instalaciones e intentar provocar un poco de caos en el enemigo.

De un tiempo a estar parte, y tras unos años de relajación mutua, Rusia y EE.UU. han vuelto a las andadas y Europa, que siempre está en medio aunque mirando de reojo hacia el amigo americano, es el centro de esas operaciones que buscan complicar las comunicaciones entre el Viejo Continente y el Nuevo Mundo. O eso, al menos, es lo que creen las autoridades irlandesas que afirman, según informa The Times, que "Rusia ha enviado agentes de inteligencia a Irlanda para mapear la ubicación precisa de los cables de fibra óptica y lecho marino que conectan Europa con América".

Punto de entrada de los cables submarinos de fibra óptica

Hay que tener en cuenta que Irlanda es el punto de entrada principal de muchos de los cables de fibra óptica sobre los que descansan un porcentaje muy alto de la información que se transporta diariamente en ambos sentidos: tanto de ida hacia el continente americano, como de vuelta a Europa, lo que incluye a Gran Bretaña aunque se encuentre fuera por el Brexit.

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¿Y es preocupante una amenaza así? La respuesta es sí, porque esas infraestructuras no solo sirven para la comunicación diaria a través de internet de centenares de millones de personas, con toda la actividad que eso conlleva, sino a las constantes transacciones financieras y comerciales que mantienen en marcha la economía de buena parte del planeta. Un apagón, o un sabotaje de estas líneas, podría poner en jaque nuestra actividad diaria e influirla negativamente.

Como es obvio, esta amenaza que descubre el periódico, está suscitando "la preocupación de que los agentes rusos estén revisando los cables en busca de puntos débiles, con miras a aprovecharlos o incluso dañarlos en el futuro". Estas unidades llegadas a Irlanda estarían creando una base regional para operaciones de inteligencia militar sobre el terreno, al considerar territorio irlandés como un lugar estratégico y vulnerable.

Solo hay que pensar que Irlanda es la sede para Europa de algunas de las empresas tecnológicas más importantes del mundo, como Apple, Facebook, Google, Airbnb, etc., por lo que podrían convertirse en "jugosos objetivos" de todos los programas de espionaje que las autoridades rusas tengan en marcha. Sea como fuere, es seguro que en los últimos años hemos vivido con esta amenaza planeando de forma permanente sobre nuestras cabezas (como en el caso de otras muchas), por lo que queda confiar en que, llegado el caso de un hipotético sabotaje, existan medidas alternativas para evitar un apagón online de calado mundial.