Desde la llegada de Youtube, el concepto 'viralidad' ha dado un paso más allá en forma de vídeo. Cada equis tiempo surgen uno o más vídeos que, por el motivo que sea, acaba compartiéndose de manera compulsiva. Y si encima requieren de la participación e implicación de los usuarios, el éxito está asegurado.

Algunos de estos vídeos llegan a ser medianamente graciosos, pero otros nos hacen plantearnos serias dudas acerca de cuántas neuronas habitan en según qué cerebros. Hemos recopilado algunos de los virales más graciosos (que al final acaban siendo cansinos) y peligrosos de internet:

1.- El legado de Tibu. El más reciente, y un ejemplo de cómo los vídeos divertidos pueden acabar siendo peligrosos. La cosa es tan sencilla como pegarse un chapuzón (o ducharse, tirarse un cubo de agua...) y nominar a otras tres personas para que continúen con la cadena bajo castigo de pagar una cena si no lo hacen.

Todo muy divertido hasta que, hace una semana, un joven francés murió ahogado al grabar su vídeo. Si vas a participar en esto, hazlo con sentido común.

2.- Gangnam Style. Otro que también tuvo cierta gracia hasta que se puso pesado. El ¿rapero? PSY lo puso de moda con su single, que acabó siendo el más visto de la historia de Youtube hasta ese momento. No pasó mucho tiempo hasta que medio mundo se puso a imitarlo, con catastróficos resultados. Y en España tenemos un buen ejemplo: ¡Compra en Sabadell!

3.- Flashmobs. O lipdubs, o como quieras llamarlo. En resumen: una coreografía (o canción) inesperada llevada a cabo en un sitio poco habitual y para sorpresa de pocos y extraños. Qué chulos cuando empezaron, ¿eh? Y qué cansinetes ahora.

4.- Sorpresas de bodas. Sí, a todos nos gustó esta divertida entrada de boda (la primera que recordamos de este estilo), o esta proposición de matrimonio con canción de Bruno Mars, o incluso esta sorpresa de una novia andaluza a su marido, pero ya está bien. Fue algo bonito y sorprendente, pero ahora sorprende lo mismo que los vídeos de gatitos.

5.- Harlem Shake. Bueno, este no estaba mal del todo... al menos al principio. Un tipo medianamente descerebrado comenzaba a bailar de manera medianamente descerebrada hasta que, en el cénit de la canción, un grupo de absolutos descerebrados se unían a su descerebrado baile. Al principio tuvo su aquel, ya que eran vídeos currados y aderezados con multitud de disfraces o incluso con una lavadora (¡!), pero, a medida que se expandió, Youtube se fue llenando de vídeos cutres que evidenciaban la decandencia de esta moda.

6.- Tu historia de Facebook. Reconocemos que puede tener un mínimo de gracia para ti mismo, pero no para los demás. Sobre todo, cuando tú y tus 700 amigos estáis compartiéndolo. Si quieres verlo tu solo, para ti, está bien, pero no lo compartas.

7.- Balconing. Dejamos ya los virales graciosos y empezamos a hablar de los que dicen muy poco de tu actividad neuronal. Desde hace varios veranos, son muchos (no mayoría, pero sí un número significativo) los jóvenes que se animan a hacer esta sandez consistente en saltar desde la terraza de una habitación de hotel hasta la piscina del mismo. Pese a que ya ha habido varias muertes, esta práctica sigue siendo la pesadilla de muchos hoteleros, que acaban por poner rejas en las terrazas.

8.- Neknomination. El neknomination es un reto consistente en beberte, en el menor tiempo posible y de una sentada (o incluso de un solo trago), la bebida que tengas en la mano. Y si es alcohólica, claro, mejor. Con esos ingredientes, ya puedes imaginar que el juego fue un completo éxito en todo el mundo, llevándose también consigo la vida de algunos jóvenes. No hace falta que te digamos lo que te puede pasar si haces algo así, ¿verdad?

9.- Eyeballing. Si beber alcohol de un trago te parece un sinsentido, ¿qué tal si encima te lo bebes... por el ojo? Fue la estupidez que se le ocurrió un día a alguien que, por desgracia, convenció a miles de personas para que también lo hicieran bajo la promesa de que se emborracharían antes. Si piensas que se trata de algo divertido e inocuo, ve al médico a que te miren esa quemadura en la córnea. Llegará tarde o temprano, pero no dudes que llegará.

10.- Tampodka. Siguiendo con la moda de unir el vodka con orificios por los que nunca debe de entrar el alcohol encontramos el tampodka, una práctica que, como quizá ya hayas imaginado, consiste en empapar un tampón en vodka e introducírtelo en el ano o la vagina con la pretensión de que la borrachera sea aún mayor y tu aliento no te delate.

Pues bien, tenemos dos malas noticias: en primer lugar, como no puedes vomitar, la borrachera será más rápida, pero la posibilidad de coma etílico también; en segundo lugar, lo que también hará el tampodka es provocarte una insoportable quemazón e irritación en la vagina o en el recto, como ya contó (de manera divertidísima, por cierto) la periodista canadiense Danielle Crittenden.