Las criptomonedas y el llamado blockchain se han convertido en un nuevo escenario de batalla mundial, con los países de todo el planeta calibrando todavía cuál será su impacto. Y es que estamos hablando de una tecnología extremadamente segura y que permite a usuarios y organizaciones esquivar la vigilancia a la que siempre se someten las cuestiones económicas por parte de gobiernos y organismos internacionales.

Es por eso que todo lo que tiene que ver con las criptomonedas se ha convertido en el objetivo de hackers y piratas informáticos, que buscan en su anonimato un terreno abonado para cometer sus delitos. No en vano, una vez que alguien roba un Bitcoin, rastrearlo para conseguir recuperarlo es una tarea imposible y, lo peor de todo, indetectable e inrastreable.

Los hackers de Corea del Norte se cobija en la seguridad de Telegram

Ahora, la firma de seguridad Karpersky ha publicado un informe en el que viene a detallar cuáles son las amenazas que ha descubierto, qué grupos delictivos son los más activos y cómo están intentando conseguir sus objetivos. Un ejemplo muy claro de cómo esa búsqueda de criptomonedas se ha convertido en la tabla de salvación de países como Corea del Norte, que viven con permanentes sanciones económicas por parte de países como EE..UU., es que han visto en este dinero virtual una forma de esquivarlas, robándolas a usuarios que no adoptan las medidas de seguridad mínimas para proteger los códigos que guardan en sus móviles.

En el informe publicado por la firma rusa es muy claro cómo el grupo de hackers Lazarus, de Corea del Norte, está utilizando la seguridad de la aplicación de mensajería para robar esas criptomonedas, creando grupos de negocios falsos a los que se apuntan las víctimas a las que más tarde intentan robar. Desde el interior de la propia Telegram no pueden hacer nada, pero sí intentan redirigir a sus víctimas lanzando cebos de manera constante, con enlaces que contienen URL a webs maliciosas que, allí así, esconden software que se instala en sus terminales y les permite tomar el control absoluto.

Criptomonedas y móviles. | Photo by David Shares on Unsplash

En la mayoría de las ocasiones, los usuarios que poseen Bitcoins guardan la cartera en el teléfono por lo que son esos dispositivos los que se convierten en el objetivo principal. Un usuario que se inscribe a uno de esos chats solo tiene que pulsar sobre una de esas direcciones de internet maliciosas para descargar un software sin ser consciente de ello. A partir de ese momento, los hackers entrar en el teléfono para hacerse con todos los datos importantes, incluyendo las claves de las criptomonedas. Esto ha ocurrido, según Karpersky, con víctimas de Reino Unido, China, Polonia y Rusia.

A continuación usan esos datos que han minado de nuestro teléfono (ordenadores PC y Mac también) para transferir los Bitcoins y el objetivo se habrá cumplido. Y, como antes os comentábamos, el destino de esas monedas son imposibles de seguir, verificar y localizar. Se han perdido para siempre dentro de la cadena de bloques que se almacena en internet y que es tan extensa como virtualmente infinita.