Los problemas sucesorios no son patrimonio exclusivo de la política española. En Microsoft también los tienen, aunque allí no habrá primarias para escoger candidato. No es la única diferencia. Sin duda el elegido para reemplazar a Steve Ballmer tendrá una influencia sobre las grandes decisiones con la que ningún dirigente patrio podrá soñar jamás. Así son las cosas: será más relevante para el mundo lo que suceda en la cúspide de la multinacional que el resultado de unos comicios en España. Sin embargo, no estamos al tanto de lo que se cuece en Redmond.

Ha llegado el momento de ponerse al día. Lo primero que debes saber es que al actual consejero delegado de Microsoft le quedan como máximo seis meses en el cargo (aunque se espera que sean muchos menos). A finales del pasado agosto hizo pública su decisión de retirarse en el plazo de un año y la empresa comenzó a pergeñar la transición.

Lo más difícil era encontrar sustituto para un personaje tan irremplazable, extravagante, polémico y único como Steve Ballmer. Admirado y vilipendiado a partes iguales, el mundo de la tecnología echará de menos al timonel que capeó, con más o menos tino, la tormenta perfecta. Siempre leal, vital y jocoso, guió los pasos del gigante de la informática de los 90 durante su larga travesía por el desierto, tocado y casi hundido por 'smartphones', 'tablets' y demás inventos de la llamada era post-PC.

Ahora que las ventas de Surface empiezan a remontar el vuelo (o eso parece) y las cosas van algo mejor que antes, ha llegado el momento de pasar el testigo. Pero, ¿a quién? ¿Hay alguien que ame Microsoft tanto como Steve Ballmer o el mismísimo Bill Gates? El listón, en ese sentido, está muy alto. Por eso la empresa ha manejado hasta un centenar de candidatos y ha entrevistado a varias docenas de ejecutivos antes de cerrar una lista de unos veinte, de la que saldrá su nuevo CEO, probablemente en las próximas semanas.

Sus nombres no han sido desvelados, pero hay al menos cinco que están (o han estado) en todas las quinielas. Son estos:

Alan Mulally

Se dice que era el actual consejero delegado de Ford era el favorito de todos, tanto dentro como fuera de Microsoft, pero él mismo se ha encargado de congelar los rumores. “No tengo planes de hacer otra cosa que no sea servir a Ford”, sentenció recientemente en una entrevista concedida a Associated Press. “No tenéis que preocuparos porque me marche”. Al contrario de lo que muchos deseaban, Mulally no será el sucesor de Ballmer.

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Stephen Elop

La jugada sería redonda. Sale de Microsoft en 2010, se pone al frente de Nokia, nada más llegar firma un contrato para desarrollar teléfonos con Windows Phone y tres años después vende la división de móviles de la compañía finlandesa a sus antiguos jefes. Si se convierte en el sustituto de Ballmer, volverá a casa entre aplausos y ovaciones. Si no, también regresará, porque ahora es de nuevo un empleado del gigante de Redmond.

Hasta hace poco, sus posibilidades de hacerse con el puesto de consejero delegado parecían muy escasas, pero la negativa de Mulally ha vuelto a situar su nombre en todas las quinielas.

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Steve Mollenkopf

El director de operaciones de Qualcomm era el tercer hombre de fuera que se barajaba para cubrir la vacante, pero su candidatura, igual que la de Mulally, se fue al traste hace tan solo unas semanas. El fabricante de chips anunció que, a partir del 4 de marzo, Mollenkopf asumirá el puesto de consejero delegado. Así no le pueden entrar ganas de irse a Microsoft, por lo que los de Redmond han dejado de llamar a su puerta.

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Satya Nadella

Actualmente a cargo de la división de servidores y servicios en la nube (una de las apuestas de futuro de Microsoft), Nadella es un veterano con veinte años de experiencia dentro de la compañía. Sin embargo, su nombre es desconocido para el público y está muy alejado del negocio de dispositivos móviles, donde se centrará gran parte de la labor del consejero delegado tras la reciente compra de Nokia.

Difícil de imaginar como CEO en solitario, pero podría ser una buena opción si la empresa opta por un liderazgo compartido, tal vez con Elop al frente de la división móvil.

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Tony Bates

Otro hombre de la casa, aunque se incorporó a la plantilla de los de Redmond hace relativamente poco, a finales 2011, cuando firmó como consejero delegado de Skype la venta a Microsoft del servicio de videollamadas. Es un candidato casi idóneo, popular en los círculos tecnológicos y más conocido por el público que Nadella, pero le falta experiencia al frente de una compañía cotizada.

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