Puede parecer a primera vista que Apple y Samsung son dos empresas rivales, irreconciliables y que pelean por cada palmo del mercado que puede dejar la otra. Pero nada más lejos de la realidad.

La surcoreana Samsung es una de las mayores beneficiarias de los terminales de Apple desde ya hace bastantes años y ahora, por fin, se pueden poner datos a esta relación de simbiosis entre las dos empresas.

Según un informe publicado por 'The Washington Post', Samsung se embolsará del orden de 110 dólares por cada iPhone X que Apple venda a partir de noviembre. ¿La razón? Los componentes interiores del terminal de Apple y su pantalla.

Con el número tan elevado de ventas que tiene Apple, la compañía de Cupertino tiene que recurrir constantemente a Samsung para que le fabrique las pantallas OLED que vienen con la mayoría de los últimos terminales, al igual que las memorias flash NAND.

Estos dos componentes le aportarán a Samsung, de forma paradójica, más beneficios que las que obtendrá por la venta de su terminal Samsung S8. Las previsiones son que vendan 50 millones de sus propios terminales, por lo que ingresa unos 200 dólares por cada uno.

Sin embargo las previsiones de venta del iPhone X ya se encuentran por los 130 millones en los primeros 18 meses, por lo que le dará a Samsung unos 13.260 millones de dólares, mientras que por el Samsung S8 'sólo' ingresará 10.000 millones.

Eso sí, Apple ya está buscando nuevos proveedores en Japón con Toshiba, Sharp y Japan Display. Tampoco es plan de alimentar a la competencia más directa.