Parece que fuera ayer cuando hablábamos de cómo Apple se había convertido en la compañía con la mayor valoración bursátil de la historia, llegando al billón de dólares en esa valoración y con las acciones subiendo sin frenos hasta incluso sobrepasar los 230 dólares. Pero de repente esos 230 dólares han llegado a ser 145, en un descenso del valor de las acciones que ha dejado a todos los inversores inundados en el pesimismo. ¿Qué ha pasado?

Todo empezó en la última rueda de prensa de resultados financieros, en la que Apple advirtió que iba a ser la última en la que se revelarían la cantidad de unidades de los iPhone vendidas. Esconder ese dato es implicar automáticamente que las ventas van a bajar, aunque Apple insiste que lo realmente útil son los ingresos y los beneficios de cada una de sus divisiones en vez de las cifras absolutas de ventas.

Ese hecho ya provocó un descenso del valor de las acciones, pero se acentuó cuando varias fuentes internacionales empezaron a comentar que las ventas de los iPhone habían bajado mucho. Las pistas estaban por todas partes: los proveedores frenaban la producción de componentes mientras reportaban descensos en sus propios ingresos, las tiendas oficiales y autorizadas emitían descuentos en un intento de reavivar esas ventas…

La consecuencia de todas esas noticias una detrás de otra fue una bajada de la confianza en el futuro de la compañía, cuyos ingresos totales dependen ahora mismo en un 60% del iPhone y sólo el iPhone. Desde Cupertino han ido subiendo el precio del teléfono para amortiguar el haber llegado a ese techo de ventas (menos iPhone vendidos pero más caros equivale a los mismos ingresos), pero precisamente han sido esos precios los que han terminado por desanimar a todo el mundo.

Todos estos factores hicieron que Apple detuviera repentinamente su actividad en bolsa para informar que rebajaban oficialmente un 7% las previsiones de sus ingresos para el primer trimestre fiscal de 2018. Fue el golpe de gracia, porque el mismo Tim Cook confirmaba que las ventas no habían ido como esperaban. Las acciones llegaron a mínimos que incluso los inversores más pesimistas no se imaginaban, con la valoración de todo el año pasado esfumándose.

En ese comunicado, el CEO de Apple dio detalles de lo que había pasado. El principal responsable del bajón de ventas ha sido China, cuya economía va camino de entrar en una probable crisis que puede arrastrar al resto del mundo. La guerra económica que Trump ha iniciado con China tampoco ayuda, además de un descenso más ligero de las ventas en otros países en vías de desarrollo como India.

¿Qué va a hacer Apple a partir de ahora? Pues lo primero, que ya ha hecho, es decir que estas tendencias estaban más o menos previstas (excepto esa rebaja del 7% de la previsión de sus ingresos). Lo segundo es intentar diversificar sus ingresos de forma que no haya que depender tanto del iPhone, algo que deberíamos ver con la llegada de nuevos accesorios y servicios.

Entre esos accesorios y servicios deberíamos ver unos nuevos auriculares, la segunda generación de los AirPods, un servicio de streaming con producciones propias… dicho de otro modo: ahora que todo el mundo que quiere un iPhone ya lo tiene, la solución para seguir creciendo pasa por sacar más dinero de todos esos usuarios aunque no renueven el terminal.

De hecho la idea es incluso estar presente en otras plataformas, viendo cómo algunos televisores incorporarán AirPlay e incluso la plataforma de contenidos de iTunes. 2019 va a ser un año muy interesante para Apple porque su evolución deja de ser lineal y se reparte en todas sus divisiones.