El E3 (Electronic Entertainment Expo) del año pasado fue uno de los más esperados de la historia. Llegaba una nueva generación de consolas con PlayStation 4 y Xbox One (porque Wii U, le pese a quien les pese, está varios pasos por detrás) y queríamos saberlo todo. En cuanto terminó la conferencia de Sony no había duda de que había ganado el combate por KO técnico: menor precio, menores restricciones y nada en el catálogo de su rival que hiciese peligrar su hegemonía.

Un año después se ha refrendado esta superioridad. A Xbox One no le va mal, pero quien parte la pana es PS4. De hecho, Microsoft se vio obligada a rebajar el precio de su consola para ponerla al mismo nivel que su archienemiga. En realidad, el precio es el mismo (399 euros), solo que se ha eliminado del pack Kinect, que elevaba el global hasta los 499 euros.

Y aquí es donde entra la edición de este año del E3. El movimiento de los de Redmond es lógico: al comprar Xbox One te llevabas más, pero pagabas más. Kinect, que cuesta menos que un móvil de gama baja, permite controlar la interfaz y algunos juegos con gestos y ha sido utilizado en cientos de proyectos que se basan en la detección de movimiento, de juegos a drones, pasando por aplicaciones médicas. Y la nueva versión era todavía mejor.

De todos modos, tampoco se puede decir que Microsoft haya abandonado el proyecto. Ni siquiera está aparcado. Simplemente, tiene menos peso en el futuro inmediato de la empresa. Seguirán llegando nuevos títulos que hagan uso del sistema de control y probablemente tenga un papel destacado próximamente.

Entonces, ¿por qué no vimos más de esta tecnología en el E3? Sencillamente, porque no era el momento. La compañía acababa de anunciar la rebaja de Xbox One, así que no tenía sentido volver a apostar por lo que hacía que fuese más cara. Por otro lado, no se podían permitir quedar por detrás de Sony de nuevo.

Los japoneses también lo sabían y sacaron la artillería pesada. Si vas por delante en una carrera no te paras a hacer un moonwalk. Si ganas, se recordará siempre; si te adelantan, no se olvidará nunca. Los experimentos con gaseosa dan lugar a conferencias sin cafeína y ésta lo fue, al menos desde el punto de vista tecnológico.

No obstante, Sony, que ya tiene un par de ases en la mano, guarda otro en la manga. Se llama Morpheus y tiene bastante que ver con el hijo del dios de los sueños. El casco de realidad virtual anunciado en la GDC (otra conferencia del sector) es como el banquillo de España en este Mundial: lleno de amenazas que podrían cambiar el partido en cualquier momento. No importa que no sea una sorpresa, el caso es que está ahí y puede ser un revulsivo en el caso de que Microsoft le dé la vuelta al partido ¿Por qué no lo vimos en el E3? Por el mismo motivo que Del Bosque reserva a los titulares en los amistosos: para no enseñar todas las cartas cuando no es necesario hacerlo.

Por el momento tocará esperar al menos hasta el Tokyo Game Show, que se celebra en septiembre. O más, porque, como hemos visto, Sony no tiene prisa. Claro que tampoco puede perder de vista a Facebook, que desde que compró Oculus VR tiene mucho que decir en esta carrera. Así que puede que la tecnología vuelva al E3 dentro de un año.