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ASÍ ES EL NUEVO WINDOWS 8.1

Microsoft actualiza Windows 8, pero sólo lo notarás si usas sus programas

Ya ha llegado Windows 8.1, la primera gran actualización del nuevo sistema operativo de Microsoft. No supone una revolución como lo fue en su momento Windows 8, pero sí incorpora algunas novedades y hace que vuelva –en cierto modo– el botón de inicio.

Windows 8.1

Microsoft Windows 8.1

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El 17 de octubre fue el día elegido por Microsoft para lanzar Windows 8.1, la primera gran actualización de Windows 8. Esta versión supone el mayor cambio en la historia del sistema operativo (o, al menos, desde Windows 95) y corrige algunos de sus errores a la vez que proporciona nuevas herramientas.

Actualizar desde Windows 8 es un proceso sencillo: únicamente hay que dirigirse a la tienda de aplicaciones y elegir esta opción (ocupa 3,2 GB). Además, no tendrá ningún coste para estos usuarios. En el resto de casos se puede adquirir por 119,99 dólares (versión básica) o 199,99 dólares (Pro) y ser instalado desde cero. Windows 7 es la única versión que permite migrar los datos de perfil.

En cualquier caso, una vez que se instala Windows 8.1 aparece el gran ausente de su predecesor: el botón de inicio. Eso sí, si esperabas que volviese en toda su gloria te llevarás una enorme decepción, porque únicamente sirve para volver a la interfaz ‘Modern’. El resto de funciones (búsqueda, configuración...) siguen en el panel lateral, como hasta ahora.

En Modern, por cierto, ahora es posible crear ‘tiles’ (los iconos característicos de Windows 8) en nuevos tamaños. Por otro lado, ya se puede elegir la versión del sistema operativo que se quiere ver al encender el ordenador, por lo que quienes prefieran la clásica se podrán ahorrar un paso (hasta ahora, recordemos, aparecía siempre la nueva interfaz). Es un cambio menor, pero para los de Redmond supone admitir que todavía están muy lejos de convencer a los usuarios con su apuesta.

Windows 8 siempre ha sido multitarea, pero sólo era posible tener dos aplicaciones abiertas al mismo tiempo en Modern. Ahora se ha doblado el número, así que podremos abrir hasta cuatro programas (para hacerlo hay que arrastrar la aplicación hacia un lado desde la parte superior de la pantalla). Además, por fin podremos elegir el tamaño que queremos que ocupe cada uno de ellos en pantalla.

Skype, por su parte, ahora viene instalado por defecto, así que no hará falta descargarlo. Se ha mejorado bastante la integración del servicio con otras herramientas y se pueden hacer llamadas desde el navegador... siempre y cuando utilicemos Internet Explorer.

En general, este es el principal problema de Windows 8.1: hay novedades, pero para que sean prácticas hay que utilizar los servicios de Microsoft, como Skype, Office o SkyDrive. Por ejemplo, ahora será más fácil usar Explorer en ordenadores sin pantalla táctil, pero esto es algo que los usuarios de Chrome y Firefox no notarán, porque es un problema que no tuvieron en ningún momento. Pero los fallos propios de estos navegadores seguirán ahí hasta que Google y Mozilla decidan solucionarlos.

Aunque se agradecen los esfuerzos de Microsoft, es imposible evitar buscar soluciones fuera del ecosistema Modern. La apuesta es arriesgada y requiere tiempo, pero todavía es mucho más sencillo trabajar desde el escritorio tradicional. La falta de aplicaciones en la tienda (que, por cierto, ha sido rediseñada y ahora muestra recomendaciones personalizadas en su icono) es un problema mucho mayor que la ausencia de un botón de inicio.

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