Lo más probable es que no hayas oído hablar sobre esta 'app'. Tampoco corras ahora a descargarla porque no está disponible ni en la App Store ni en Google Play. Todavía es una beta privada, sólo en manos de algunos estadounidenses, pero ya empieza a dar que hablar en círculos de inversores y tiene expectante al gremio tecnológico. Razones, desde luego, no faltan.

“Estamos aquí para reinventar la mensajería móvil, un mercado de 3.000 millones de dólares”, anunció el CEO de Wire Labs al público del TechStars de Seattle, donde mostraron por primera vez el funcionamiento de su aplicación. Sin tapujos, dejó claras sus intenciones: van directos a por los usuarios de Snapchat, a los que pretenden conquistar con la misma filosofía y unos cuantos detalles que, a su juicio, mejoran sustancialmente la experiencia.

Los ingredientes principales son comunes - privacidad, intimidad, imagen y dispositivos móviles -, pero el aliño es receta de la casa. Cuando abres la aplicación, la cámara ya se encuentra activada. Echas la foto, que irá a pantalla completa, y sobre ella aparece un recuadro donde escribes el texto, que se mantendrá encima sin tapar demasiado. La interfaz es intuitiva y más cuidada que la de Snapchat. Cuando has terminado, eliges los contactos que podrán leer el mensaje y pulsas enviar.

Ahora viene lo bueno. Tus amigos podrán responder de inmediato a la actualización y hacerlo mediante texto, otras fotos o 'stickers' y emoticonos (los hay de todo tipo, incluso unos que se parecen bastante a los 'OMG', 'LOL' y 'WTF' de BuzzFeed). Se inicia por tanto una conversación, íntima y privada, en la que la imagen juega un papel muy importante. El resultado es una experiencia más cercana a WhatsApp o Line que a Snapchat, que es un híbrido de red social y mensajería instantánea. Es como un chat, pero tu interlocutor y tú os estais viendo las caras.

Los creadores de Wire parten de una idea: los mensajes de Snapchat desaparecen tan deprisa que no te da tiempo a ver la foto, leer el texto e iniciar una conversación con tus amigos. Por eso sus mensajes duran un día entero, 24 horas, en lugar de unos pocos segundos, y además existe la opción de archivarlos para volver a acceder en el futuro.

Ahora bien, ¿serán suficientes estas particularidades para ganarse un hueco en un mercado donde el resto de actores juegan con años de ventaja? ¿Tan grande es el problema que solucionan como para que los jóvenes decidan pasar de Snapchat, donde ya están sus amigos, a Wire? Y si no acaba por reemplazarlos, ¿podrá convivir con las demás y encontrar su propio espacio?

Todas estas son preguntas difíciles de contestar, pero hay dos aspectos más que diferencian a esta 'app' de Snapchat y que pueden ayudarnos a obtener una respuesta. Por un lado, su modelo de negocio, que podría basarse en los pagos 'in-app' por la compra de 'stickers' (a lo Line), en algún tipo de contenido publicitario bastante 'premium' (a lo Instagram) o en una mezcla de los dos. Mientras tanto, Snapchat sigue sin ingresos y nadie tiene del todo claro cómo se rentabiliza un servicio donde el contenido dura solo unos segundos.

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Y por otro lado, su excelente equipo. Los fundadores de Snapchat son dos exingenieros de Amazon, Piragash Velummylum (CEO) y Jordan Timmermann (CTO), a los cuales se han sumado otros antiguos empleados de la firma de Bezos y de Microsoft. Entre unos y otros, han trabajado en el desarrollo de productos como el Kindle Fire HD, Amazon Instant Video, Amazon Cloud Player y Cloud Drive, Windows 8 y MSN Messenger. Ahí es nada.

Todo esto explica que en junio levantaran sus primeros 150.000 dólares de financiación y que hayan completado una ronda posterior de 1.800.000 dólares, en la que han participado algunos de los inversores particulares y fondos de capital riesgo más importantes del sector (si te interesa la lista completa, está aquí). Según Velummylum, no recaudaron más porque no quisieron (no emitieron más títulos), pero había otra gente interesada en la ronda.

Al final, para encontrar una explicación a todo esto, tenemos que volver al principio: “Estamos aquí para reinventar la mensajería móvil, un mercado de 3.000 millones de dólares”. Y como Snapchat no vendió, las ofertas seguirán subiendo... ¿Quién dijo nosequé de una burbuja?