¿Qué sabe Instagram de mí? ¿Lo puede compartir con Facebook? ¿Dónde guardan mis datos? ¿Para qué los utilizan? ¿Puedo pedirles que los borren? Todas estas preguntas tienen respuestas y, en realidad, deberías conocerlas porque forman parte del contrato que firmaste en el momento del registro.

Si no te paraste a leerlo tampoco pasa nada. Es comprensible. Las condiciones y la política de privacidad son documentos largos y aburridos, escritos en lenguaje de abogados. Además, saltárselos es tan fácil como hacer un simple clic. Y en ese momento no paraste a pensar en las consecuencias.

Bueno, no te preocupes que hay remedio. Ya es hora de que conozcas la letra pequeña y por eso vamos a repasar los documentos legales de Instagram para extraer la información más relevante. Para ello contaremos con la ayuda del jurista TIC Jorge Morell(@Jorge_Morell), autor de la web Términos y Condiciones. ¡Vamos a ello!

¿Para qué podrán usar tus contenidos?

Lo primero que debes saber es que tu contenido es tuyo, pero concedes a Instagram una licencia no exclusiva, gratuita, transferible, sublicenciable y mundial para utilizarlo, por ejemplo con fines publicitarios. Pese a que esta red social colocó su primer anuncio hace bien poco, la cláusula que hace referencia a este uso comercial de tu contenido ya estaba en los documentos legales de la plataforma allá en la versión de octubre de 2010 (mucho antes de la compra por parte de Facebook).

Por cierto, la empresa no garantiza ningún tipo de confidencialidad respecto a tu contenido y el hecho de que decidas publicarlo no establece ningún tipo de vínculo o relación contractual especial entre Instagram y tú.

¿Qué datos personales cedes?

Por defecto, a no ser que tengas puesto el candado a tu cuenta, todo lo que compartes en Instagram es público. De modo que aquí se juega a todo o nada. Pero además hay cierta información que cedes voluntariamente a la empresa en el momento del registro, o más adelante, y otra que ellos mismos recopilan automáticamente a medida que vas haciendo uso del servicio.

La primera categoría engloba datos como tu nombre de usuario, contraseña, dirección de email, nombre y apellidos reales, foto de perfil, número de teléfono, imágenes que publicas, comentarios e incluso los contactos de tu agenda o los que tienes en otras redes sociales si decides utilizar la búsqueda automática de amigos que pone a tu disposición la red social.

Por otro lado, en un segundo grupo, está la información que Instagram recopila a través de servicios de medición (tipo ‘Analytics’), las famosas ‘cookies’, los metadatos de tus publicaciones o los ‘logs’ que tu navegador envía a sus servidores. Las páginas que visitas, desde dónde llegas y dónde vas después, tu dirección IP, el tipo de navegador que utilizas, el número de clics que haces en Instagram y dónde los haces, el identificador de tu dispositivo si te conectas desde un móvil, las etiquetas que le pones a la foto o la localización donde fue tomada la imagen (si decides compartirla) son solo algunos de los datos que obtienen de esta forma.

Por último, Instagram te advierte en sus Condiciones de Uso de que no está permitido compartir información confidencial como por ejemplo los datos de una tarjeta de crédito, un DNI, una tarjeta de la seguridad social, números de teléfono o direcciones de email que no sean públicos.

¿Qué pueden hacer con esos datos?

Entre otras cosas, Instagram puede utilizar tu información para ahorrarte molestias (que no tengas que volver a meter tus datos), para personalizar los contenidos y la publicidad, para mejorar el servicio, introducir nuevas funciones, realizar mediciones o detectar problemas técnicos. Lo que no harán es venderla o compartirla sin tu consentimiento con terceros excepto si se trata de proveedores o “empresas que sean legalmente parte del mismo grupo empresarial que Instagram”. Sí, con ello se refiere a ‘papá’ Facebook y todas sus posibles compras pasadas, presentes o futuras.

También puede que compartan cierta información, como la proveniente de las ‘cookies’, con los anunciantes, para que puedan dirigir sus mensajes a públicos segmentados. Y, por último, podrían hacer públicos ciertos datos agregados, es decir, que hayan sido previamente despojados de toda referencia a tu identidad y se hayan convertido en información anónima. Esto básicamente se refiere a las típicas estadísticas que luego salen publicadas en los medios de comunicación.

¿Puedes darte de baja? ¿Cómo?

Sí, es posible eliminar tu cuenta, desde un ordenador, haciendo clic aquí. En teoría, si lo haces, tu cuenta, fotos, vídeos, comentarios, “me gusta” y amistades se eliminarán de forma permanente y no se podrán recuperar. Sin embargo, aquí hay dos matices. En primer lugar, si otro usuario ha interactuado con tu contenido, no desaparecerá, puesto que se encuentra ligado también a su perfil. Además, parece que Instagram se queda tus datos por un tiempo, pero eso te lo contamos ya en la siguiente pregunta…

Sobre el segundo matiz, lo que sí debes saber ya mismo es que si decides borrar la cuenta, no hay forma alguna de recuperarla, y lo que es peor, tampoco tu nombre de usuario. Lo que no sabemos es si se queda en el limbo para siempre o en algún momento Instagram volverá a ponerlo ‘en el mercado’.

¿Cuánto tiempo retendrán tus datos si decides marcharte?

Como te anticipábamos en la anterior pregunta, tras eliminar tu cuenta, Instagram, sus afiliados y proveedores pueden conservar tu información y contenidos durante “un tiempo comercialmente razonable” como copia de seguridad, archivo o por si se enfrentan a una auditoría. Pero, espera, espera… ¿Cómo que un tiempo “comercialmente razonable”? ¿Y eso cuánto es? ¿La semana fantástica? Si los guardan como archivo, ¿no es potencialmente para siempre? Ni idea, porque no lo especifican. Ya sabéis qué preguntarle a los responsables de Instagram si os los encontráis un día por la calle (que va a ser que no).

¿Cuál es la edad mínima para darse de alta?

Trece años. Si te encuentras a alguien menor, tienes mucho tiempo libre y su certificado de nacimiento a mano, puedes denunciarlo. Como curiosidad, fíjate en la URL del enlace: es un formulario de Facebook disfrazado de Instagram. Por cierto, la ley dicta que en España la edad mínima debería ser más elevada, concretamente de 14 años. Con Facebook pasaba lo mismo, así que lo comentado allí es también aplicable aquí.

¿Cómo de extensas son las políticas? ¿Están en español?

Sumadas, las Condiciones del Servicio y la Política de Privacidad de Instagram tienen la friolera de 8.217 palabras. Para que te hagas una idea, es algo así como la mitad del clásico de Mark Twain Huckleberry Finn’ (15.950 palabras). Si al menos las aderezaran con algún filtro molón...

Además, no están en español y, al menos a corto plazo, no se las espera.

¿Pueden cambiar los términos? ¿Con qué condiciones?

Pueden cambiarlos por cualquier razón, sin necesidad de avisar, en cualquier momento y sin incurrir en responsabilidad alguna. Al menos eso es lo que dicen en las Condiciones de Uso, porque en la Política de Privacidad son algo más comedidos y, si bien afirman que pueden cambiarlas de tanto en tanto y te piden que estés atento a los documentos (claro, no tengo nada mejor que hacer...), también muestran la buena voluntad de avisarte (si les da por ahí) de las modificaciones. Ahora bien, y según las Condiciones de Uso, si son cambios por razones legales o administrativas, no hay aviso que valga. El hecho de seguir utilizando Instagram después de que se apliquen significa que aceptas.

¿A qué legislación están sujetos?

A la de California, en Estados Unidos. Es importante indicar que Instagram establece el arbitraje como fórmula general para la resolución de conflictos, excepto en casos relacionados con la propiedad intelectual, abusos de su API o ataques informáticos. No obstante, ofrecen la opción de rechazar este sistema escribiendo una carta a su sede en Menlo Park. Eso sí, tienes solo 30 días para hacerlo desde que aceptas las Condiciones de Uso, así que seguramente ya se te ha pasado el arroz.

En caso de que te niegues al arbitraje, y suponiendo que hayas llegado a tiempo, cualquier conflicto con la compañía debería resolverse ante un tribunal del condado de Santa Clara, en Silicon Valley. ¡Ah! Y nada de denuncias colectivas, que has renunciado a ellas.

Si todo esto te suena verdaderamente mal, no temas. En la práctica, muchas de estas cláusulas no resultarían aplicables en Europa, y en algunos casos incluso serían directamente nulas. Tus derechos como consumidor te protegen. Diferente podría ser el caso de las empresas y otras personas jurídicas.

¿Hay algo más que debas saber?

Ya te hemos contado que si cierras la cuenta jamás podrás recuperar tu nombre de usuario, pero es que además Instagram se reserva el derecho a quitártelo “por cualquier motivo”. Así que no le cojas mucho cariño: tendrás que aprender a convivir con la incertidumbre o conformarte con un eventual ‘Morenaza14’.

Por cierto, nada de utilizar nombres de dominio o URLs como parte de tu nombre. Está prohibido. Así que señores de Red.es, Ask.com, About.me, Wuaki.tv y similares, si no lo tenian contemplado, tomen nota.

Todo esto es curioso, pero lo que más nos ha llamado la atención es una de las eventualidades ante las que Instagram no se hace responsable por las pérdidas que te pudiera ocasionar: negligencia, fallo en las telecomunicaciones, robo, destrucción del servicio… ¡O “actos de Dios”! Ni los gigantes de la tecnología se atreven a contradecir la palabra divina.

Y poco más. Bueno, si sabes de algún usuario fallecido rellena este formulario.